lunes, 30 de junio de 2014

La extensión del hielo antártico


En mayo, la extensión del hielo marino de la Antártida ha batido un récord desde que se tienen medidas por satélite, alcanzando 12,03 millones de km2, el valor más elevado de los meses de mayo desde 1979. Es probable que en setiembre, que es cuando la extensión del hielo antártico llega a su máximo, se bata el récord del año pasado, que ya fue el mayor de la serie histórica.



sábado, 28 de junio de 2014

¿Por qué hay gases de efecto invernadero?


La atmósfera terrestre, seca, está mayoritariamente compuesta por moléculas biatómicas: nitrógeno, N2 (78,08 %) y oxígeno, O2 (20,93 %). El restante 0,97 % está formado por argón (0,93 %), dióxido de carbono, CO2 (0,040 %), metano, CH4 (0,0002 %), N2O (0,00003 %), así como de cantidades todavía menores de CO, O3 y de gases inertes como neón, helio, etc. Además, tiene una cantidad variable de vapor de agua.


Las moléculas que tienen un efecto invernadero son las que absorben la radiación emitida por la superficie de la Tierra, que se sitúa en la zona del infrarrojo, y que la vuelven a emitir en todas las direcciones. El espectro de emisión de la superficie terrestre, calculada como si fuera un cuerpo negro a una temperatura de 15 ºC (287 K) se sitúa prácticamente en su totalidad en unos números de onda comprendidos entre 130 y 2.500 ciclos/cm o cm-1 (longitudes de onda entre 4 y 75 μm aproximadamente). En la figura vemos los espectros de emisión de la superficie terrestre y de la capa externa del planeta, cuya temperatura es de unos 220 K, así como las frecuencias a las que vibran los principales gases de efecto invernadero.

Esquemáticamente, los fotones interaccionan con los gases de la atmósfera y, según su energía o longitud de onda, son capaces de:

- Fotoionizar la capa externa de electrones de un átomo (requiere una longitud de onda de 0,1 μm).
- Excitar electrones de un átomo a una capa superior (requiere longitudes de onda entre 0,1 μm y 1 μm).
- Disociar una molécula (requiere longitudes de onda entre 0,1 de μm y 1 μm).
- Hacer vibrar una molécula (requiere longitudes de onda entre 1 μm y 50 μm).
- Hacer rotar una molécula (requiere longitudes de onda mayores que 50 μm).

La radiación infrarroja tiene, por tanto, suficiente energía para causar una rotación o una vibración (o ambas) a las moléculas. Para que una molécula adquiera energía de rotación de la radiación infrarroja debe tener un dipolo permanente, es decir, debe tener una separación de cargas permanente. La adquisición, por parte de una molécula, de energía de vibración de la radiación infrarroja está asociada con un cambio del momento del dipolo. Para que un gas pueda absorber o emitir radiación hace falta que la frecuencia de la radiación sea bastante cercana a la frecuencia de la vibración de la molécula del gas.

El momento de los dipolos se mide en unidades Debyes (D): 1 D = 3.33564 × 10–30 C m (Culombio metro).

Moléculas de H2O, N2O, CO2 y CH4 en reposo. H2O y N2O son dipolos en reposo; las flechas indican la dirección del polo más negativo. CO2 y CH4 no son dipolos en reposo.

Los principales gases en nuestra atmósfera consisten en moléculas que tienen dos átomos idénticos en cada uno de ellas. Las moléculas de O2 y de N2, los dos principales componentes de nuestra atmósfera son totalmente simétricas, y al vibrar no adquieren cargas positivas en un lado y negativas en el otro, es decir, no forman dipolos. Y es por eso que no son gases de efecto invernadero.

Las moléculas de más de dos átomos pueden vibrar de manera que, en ciertos casos, se producen dipolos, razón por la cual interaccionan con la radiación infrarroja procedente de la superficie terrestre.

Las moléculas tienen diversos tipos de vibración:

-         Vibración de tensión: varían las distancias de enlace. Puede ser simétrica o antisimétrica.

-         Vibración de deformación: varían los ángulos de enlace. Si varían en el plano pueden de tijereteo o de balanceo. Si varían fuera del plano pueden ser de torsión o de aleteo.


Tipos de vibraciones moleculares. NOTA: (+) indica un movimiento del plano de la página hacia el observador; (-) indica un movimiento del plano de la página alejándose del observador

La molécula de dióxido de carbono no es un dipolo permanente. Tiene 4 vibraciones fundamentales: dos de flexión, con una misma frecuencia, cuyo número de onda es ν = 667 cm-1 (λ = 15 μm) y dos de estiramiento, de los cuales el simétrico no es activo para la absorción de infrarrojos ya que no forma un dipolo, mientras que el antisimétrico sí lo es, y tiene una frecuencia correspondiente a un número de onda de 2.349 cm-1 (λ = 4,2 μm), que está en la zona donde la radiación infrarroja es muy poco importante. Las vibraciones por flexión son las más importantes para el efecto invernadero, ya que su número de onda se sitúa en la frecuencia de máxima radiación de la superficie terrestre, mientras que la de estiramiento tiene una frecuencia en la que la radiación infrarroja de la superficie terrestre es muy débil.


En la figura podemos ver el espectro de absorción del dióxido de carbono:


La molécula de agua tiene un dipolo permanente, todas las vibraciones debidas a rotaciones también lo tienen, y estas rotaciones se encuentran en prácticamente todo el espectro de infrarrojos. Además, tiene tres vibraciones fundamentales: flexión, estiramiento simétrico y estiramiento asimétrico, con unos números de onda de 3.650, 1.600 y 3.760 cm-1 (λ = 2,7, 6,2 y 2,7 μm, respectivamente)  Únicamente la vibración cuyo número de onda es 1.600 cm-1 es relevante para la absorción de infrarrojos, ya que las otras dos están en una zona donde la radiación infrarroja emitida por la superficie de la tierra es prácticamente nula.


La figura muestra el espectro de absorción del vapor de agua:


La molécula de metano tiene nueve modos de vibración posibles, pero la mayoría no forman dipolos porque conservan la simetría. La única frecuencia de vibración en el rango de 130 a 2.500 cm-1 es una mezcla de estiramiento y flexión que vibra a ν = 1.306 cm-1 (λ = 7,7 μm)


En la figura podemos ver el espectro de absorción del metano:


La molécula de ozono forma un dipolo, al no estar alineados sus tres átomos de oxígeno. La vibración de estiramiento antisimétrica es la dominante respecto a la absorción de infrarrojos y se sitúa a ν = 1043 cm-1 (λ = 9,6 μm). Presenta otras contribuciones más débiles en el mismo rango de frecuencias debidas a la vibración por estiramiento simétrico.


La molécula de N2O presenta un dipolo permanente, pero es muy débil, por lo que todas sus transiciones de rotación tienen poca importancia para la absorción de infrarrojos. Tiene tres vibraciones fundamentales: el estiramiento simétrico a ν = 1.285 cm-1 (λ = 7,8 μm), el antisimétrico a 2.224 cm-1 (λ = 4,5 μm) y la vibración de flexión a 589 cm-1 (λ = 17 μm).

Ancho de banda de las frecuencias de absorción

Dado que las bandas de absorción están determinadas por las frecuencias de vibración de la molécula, podríamos pensar que los bordes de las bandas serían muy agudos, como si el CO2 absorbiera la radiación por completo a 667 ciclos/cm y no absorbiera ninguna radiación en absoluto a 666 o a 668 ciclos/cm. Sin embargo, ello no es así: los picos de absorción de radiación presentan una cierta anchura de banda. Hay varias razones para ello.

Una de ellas es el desplazamiento Doppler. La frecuencia de la radiación que la molécula "ve" depende de la velocidad de la molécula respecto de la fuente de radiación. Si la molécula se aleja de la fuente de radiación, absorberá la radiación con una longitud de onda menor que la teórica, y viceversa.

La otra es que las bandas de absorción se expanden cuando las moléculas del gas interactúan unas con otras, un fenómeno llamado “ensanchamiento de presión”. Los líquidos y los sólidos suelen ser unos cuerpos negros bastante buenos porque las moléculas están tan cerca unas de otras que comparten la energía. Incluso si la frecuencia de la luz es diferente de la frecuencia de la vibración, si la molécula está influenciada por las otras moléculas, es posible que la frecuencia de absorción tome una cierta "holgura" y absorba la luz de todos modos. Las moléculas de gas están generalmente demasiado separadas una de otra para que esta influencia sea grande, pero todavía lo hacen, en cierta medida, tanto más cuanto mayor sea la presión; es decir, la banda de absorción se ensanchará más en la baja atmósfera. La presión del CO2 en Venus, por ejemplo, es en tan elevada que sus bandas de absorción son muy amplias.

Resultado

El la figura siguiente podemos ver el efecto de cada uno de los gases, donde la línea continua es el espectro de la radiación infrarroja que escapa al espacio en la parte alta de la atmósfera. Podemos observar la existencia de una “ventana” entre 900 y 1.000 cm-1, en la que no hay gases que absorban o emitan radiación infrarroja.







domingo, 15 de junio de 2014

Un mes de mayo caluroso


Este pasado mes de mayo ha sido el tercero más caluroso según las medidas por satélite de la Universidad de Alabama Huntsville, según explica el científico Roy Spencer en su blog. Los tres meses de mayo más cálidos han sido:

1998: +0,56 (ENSO cálido)
2010: +0,45 (ENSO cálido)
2014: +0,33 (neutral)

Vemos que los dos anteriores coincidieron con El Niño (ENSO cálido), mientras que en estos momentos nos encontramos en una fase neutra. El más caluroso fue el del año 1998, que coincidió con “El Niño del siglo” de los años 1997/98.

John Christy, colega de Roy Spencer en la universidad, cree que el próximo El Niño va a proporcionarnos nuevos récords de temperatura global, ya que se superpondrá a una línea de base de las temperaturas globales más elevada que durante El Niño de hace 17 años. No lo cree así Roy Spencer, quien opina que al encontrarnos en una fase fría de la PDO (Pacific Decadal Oscillation), que favorece la aparición de unos fenómenos relativamente débiles de El Niño, como el de 2009/10, no necesariamente se van a batir récords de temperatura

Pronto saldremos de dudas sobre quien de los dos colegas de la Universidad de Alabama Huntsville tiene razón.


miércoles, 28 de mayo de 2014

El nivel del mar según los registros geológicos (2)


Vuelvo sobre la entrada publicada hace unos días en la que hablaba del nivel del mar según los registros geológicos. Veámoslo con un poco más de detalle:

El nivel del mar durante el último período glacial, hace unos 20.000 años, estaba a unos 120 metros por debajo del nivel actual. La mayoría del agua que faltaba en los océanos se encontraba en las capas de hielo que cubrían América del Norte y Europa. La temperatura en aquel tiempo era de unos 5 o 6 ºC inferior a la de hoy, en promedio global.

Durante el último período interglacial, hace unos 120.000 años, el nivel del mar era de 4 a 6 metros más elevado que el actual. La concentración de CO2 era comparable a la del período preindustrial, unas 280 ppm. El hielo se derritió fundamentalmente porque las variaciones de la órbita terrestre hicieron que las temperaturas de verano del hemisferio norte aumentaran. Globalmente, la temperatura era 1 ºC superior a la de la reciente era preindustrial, mientras que las temperaturas en las latitudes árticas eran probablemente 3 ºC superiores a las del período preindustrial.

Antes del principio de los ciclos glacial/interglacial, hace unos 3 millones de años, durante el Plioceno, en el Antártico la capa de hielo era mucho menor que la actual, mientras que el hemisferio norte estaba libre de hielo. El nivel del mar era entre 20 y 25 metros superior al actual. La temperatura global deducida de las concentraciones del isótopo de oxígeno y de trazas de otros elementos en el carbonato cálcico del fondo del océano era de unos 2 ºC superior a la actual.

La capa de hielo que cubra la Antártida tiene una edad de unos 15 millones de años. Durante largo tiempo antes de su formación la Tierra era un planeta libre de hielo. El punto culminante de esta clima cálido lo encontramos en el Eoceno, hace unos 40 millones de años. No es fácil saber mediante registros geológicos cual era el nivel del mar en aquellos tiempos remotos, ya que los continentes han variado su posición desde entonces, moviéndose sobre el manto viscoso del planeta, tanto horizontal como verticalmente. La estimación del nivel del mar de aquel período debe hacerse calculando el volumen de todo el hielo existente hoy en día, y considerando que todo él se ha derretido, lo que resulta en un aumento de 70 metros del nivel del mar. La temperatura durante el Eoceno fue de 4 a 5 ºC superior a la del período preindustrial, basado también en los análisis químicos de los depósitos de carbonato cálcico.

La figura siguiente resume lo dicho anteriormente, y es de David Archer, del departamento de Ciencias Geofísicas de la Universidad de Chicago (para que no se diga que soy yo el que me la he inventado). En este gráfico, además de los puntos reseñados anteriormente, podemos ver la previsión de IPCC para el año 2000.



El comentarista “oficial” de este blog nos envió la figura siguiente, diciendo: “Joé, yo diría que ese carácter perfectamente lineal depende de una selección muy concreta de puntos. Si le plantas las temperaturas al típico gráfico del nivel del mar del Holoceno ... http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/1e/Holocene_Sea_Level.png ... yo creo que se anula cualquier idea de linearidad".


Por una vez, y sin que sirva de precedente, diremos que el comentario tiene trampa, ya que la figura, perfectamente respetable ella, mezcla un período de transición, en la que el nivel del mar subió la friolera de más de 15 metros, durante el período entre -8.000 y -4.000 años, coincidente con la última fusión del manto Laurentino, con el período actual de estabilidad relativa. Y es este período actual de relativa estabilidad el que hay que tomar como referencia si se quiere hablar en serio, porque una cosa es no creer en que el cambio climático tenga consecuencias graves para la humanidad, posición muy respetable, y otra muy distinta es intentar confundir al personal.

lunes, 26 de mayo de 2014

Un sencillo cálculo sobre la sensibilidad del clima


Ahora que hemos llegado a la cifra redonda de 400 ppm de CO2 podemos hacer un ejercicio sencillo y divertido para estimar la sensibilidad del clima con los valores actuales. La sensibilidad del clima a la concentración de CO2 es el aumento de la temperatura cuando se dobla la concentración de CO2.

Partiremos de una concentración preindustrial de CO2 de 275 ppm, por aquello de redondear, y tomamos como base la temperatura en aquel momento. En el gráfico podemos ver las temperaturas que resultarían al ir aumentando la concentración de CO2 en los casos de una sensibilidad climática de 1,5 y de 3,0 ºC.

En el primer caso, a una concentración de 400 ppm como la actual le correspondería un aumento de temperatura de 0,8 ºC, mientras que si la sensibilidad fuera de 3,0 ºC el aumento de temperatura correspondiente sería de 1,6 ºC.

Con estos datos, pues, parece que la sensibilidad del clima es del orden de 1,5 ºC, ya que el aumento de temperatura actual respecto de la era preindustrial es de 0,7/0,8 ºC.



En estos momentos se llevan emitidas unas 300 Gt de carbono, con un aumento de 125 ppm en la concentración atmosférica de CO2. Al ritmo actual de emisión de 10 Gt/año de carbono, para el año 2100 se habrán emitido unas 1.100 Gt, lo que llevará a una concentración de unas 700 ppm de CO2. Con una sensibilidad climática de 1,5 ºC, podemos suponer que la temperatura habrá aumentado en 2 ºC en el año 2100, respecto de le temperatura preindustrial.

Cabe esperar que la sensibilidad climática sea efectivamente de 1,5 ºC, ya que si fuera de 3,0, la temperatura subiría, el año 2100, unos 4 ºC.




sábado, 17 de mayo de 2014

El nivel del mar según los registros geológicos


Si hacemos un croquis con los niveles del mar y las temperaturas globales registradas a lo largo del tiempo, vemos que, a largo plazo, por cada grado centígrado de variación de la temperatura global le corresponde una variación de unos 19 metros en el nivel del mar.


martes, 13 de mayo de 2014

Colapso de glaciares antárticos


Es la noticia científica del día en la mayoría de los periódicos. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la NASA y la Universidad de California y publicado ayer, titulado Widespread, rapid grounding line retreat of Pine Island, Thwaites,Smith and Kohler glaciers, West Antarctica from 1992 to 2011, señala que hay una zona de la capa de hielo de la Antártida occidental, cuya rápida fusión parece indicar un estado irreversible de decadencia, sin nada para detener a los glaciares en esta área de la fusión en el mar. El estudio incorpora datos procedentes de 40 años de observaciones que indican que los seis glaciares gigantes (Pine Island, Thwaites, Haynes, Pople, Smith y Kohler) situados en el sector del Mar de Amundsen de la Antártida occidental han pasado el punto sin retorno, lo que tendrá consecuencias importantes en todos los mares del mundo.



Estos glaciares ya contribuyen de manera significativa al aumento del nivel del mar, con la liberación de casi la misma cantidad de hielo en el océano anualmente como toda la capa de hielo de Groenlandia. Contienen suficiente hielo para elevar el nivel global del mar en 1,2 metros, y se están derritiendo más rápido de lo que la mayoría de los científicos esperaban.

Tres grandes líneas de evidencia apuntan a la eventual desaparición de los glaciares: los cambios en las velocidades a las que fluye el glaciar, la cantidad de cada glaciar que flota en el agua de mar, y la pendiente del terreno sobre el que están fluyendo y su profundidad bajo el nivel del mar.

La aceleración de la velocidad con la que fluyen estos glaciares y la posición de su línea de asentamiento (en la que el glaciar empieza a flotar; en inglés, grounding line) se refuerzan mutuamente, como se puede ver en la figura siguiente. Cuando los glaciares fluyen más rápido, se estiran y disminuyen su espesor, lo que reduce su peso y los lleva más allá de la roca madre. A medida que la línea de conexión con la tierra queda atrás y más masa del glaciar tiene su base sobre el agua, hay menos resistencia por debajo, por lo que la velocidad con la que el glaciar fluye se acelera. Por ejemplo, el glaciar Smith se ha contraído unos 45 km, a razón, en los últimos años, de 2 km/año.


 El colapso de este sector de la Antártida occidental parece ser imparable. El hecho de que la fusión de los glaciares esté sucediendo al mismo tiempo en un sector grande sugiere que tiene una causa común, tal como un aumento en la cantidad de calor del océano debajo de las secciones flotantes de los glaciares. Llegados a este punto, el final de los glaciares de este sector parece inevitable.