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sábado, 23 de abril de 2016

La “nube misteriosa” del año 536

Los cronistas de la época escribieron sobre una “nube misteriosa", que difuminaba la luz del sol sobre el Mediterráneo en 536 y 537 de la nuestra era. Los anillos de los árboles son testigos de las malas condiciones de crecimiento de los árboles a lo largo de todo el hemisferio norte. Diríamos que en 536 y los siguientes hubo una opacidad a la atmósfera debida a un fenómeno natural inusual. Las crisis sociales, incluyendo la primera plazca pandémica europea, que empezó 541, se asocian a este fenómeno.

Sólo recientemente los investigadores han encontrado pruebas concluyentes de un origen volcánico de la disminución de la luz solar del año 536, basándose en trazas de azufre volcánico en núcleos de hielo de Groenlandia y el Antártida, procedentes de dos grandes erupciones recientemente datadas en 536 y 540.

El impacto del doble acontecimiento volcánico de los años 536 y 540 sobre el clima del hemisferio norte fue más fuerte que cualquier otro acontecimiento documentado de los últimos 1200 años. Sólo una de las dos erupciones habría dado lugar a un significativo enfriamiento de la superficie de la Tierra. Pero dos erupciones, tan cercanas en el tiempo, causaron la que fue probablemente la década más fría de los últimos 2000 años.

Utilizando los datos disponibles de los núcleos de hielo y las descripciones de la claridad solar hechos por los estudiosos de aquella época, los científicos han podido simular el impacto de las erupciones de los años 536 y 540. Con estos datos se estimó la magnitud de las erupciones y su ubicación aproximada a la Tierra y, a continuación, simularon la propagación y los efectos de las nubes de aerosoles resultantes de la inyección volcánica de azufre a la estratosfera. Esto reveló que después de las erupciones, la radiación solar a la superficie de la Tierra se redujo fuertemente sobre el hemisferio norte durante varios años, y causó una disminución en la temperatura mediana hemisférica de hasta 2º C.



A – variación de las temperaturas al hemisferio norte

B y C – variación geográfica de las temperaturas en verano (B) y en invierno (C)

La relación entre la "nube misteriosa" del 536 y la transición de la Antigüedad a la Edad Media es un tema de gran interés histórico. Las erupciones volcánicas en el pasado más reciente han impactado las sociedades humanas. Por ejemplo, en 1815 el volcán Tambora de Indonesia lanzó tanta ceniza y azufre a la atmósfera que en 1816 es conocido como "el año sin verano" en Europa y Norteamérica, donde las temperaturas inusualmente bajas condujeron a la pérdida de cosechas y a un hambre generalizada, tal como en Cataluña lo explica el Barón de Maldà.

Los científicos utilizaron sus simulaciones de modelos climáticos para estimar directamente el impacto de las erupciones sobre la agricultura en Europa, e identificaron el norte de Europa y, en particular, los países escandinavos como los lugares que probablemente sufrieron más bajo las condiciones de frío después de las erupciones. Este resultado apoya a la teoría de una conexión entre las erupciones y la evidencia arqueológica de una crisis social a gran escala en los países escandinavos al siglo VI.

Cuales fueron exactamente los volcanes responsables de estos aerosoles nubes sigue siendo un enigma. Se están discutiendo varios candidatos, incluyendo volcanes en América Central, Indonesia y Norteamérica. Futuros estudios serán necesarios para mostrar la fuente exacta de las nubes de aerosol de los años 536/540.

Climatic and societal impacts of a volcanic double event at the dawn of the Middle Ages

viernes, 6 de diciembre de 2013

La innovación humana en la Edad de Piedra Media está vinculada a cambios climáticos rápidos


Un estudio publicado hace pocos meses, Developmentof Middle Stone Age innovation linked to rapid climate change, presenta la prueba más convincente hasta la fecha de que el cambio climático abrupto fue clave en el desarrollo de la evolución humana.

El rápido cambio climático durante la Edad de Piedra Media, entre hace 80.000 y 40.000 años, desató oleadas de innovación cultural en las primeras poblaciones humanas modernas.

Los científicos estudiaron un testigo (core) de sedimento marino de la costa de África del Sur y reconstruyeron la variabilidad del clima terrestre de la zona en los últimos 100.000 años, y encontraron que Sudáfrica experimentó transiciones climáticas rápidas hacia condiciones más húmedas a la vez que el hemisferio norte experimentó condiciones de frío extremo.

Localización del testigo de sedimento marino (CD154-17-17K) y de los sitios arqueológicos estudiados

Estos grandes eventos de enfriamiento del hemisferio norte se han vinculado a un cambio en la circulación del Océano Atlántico, que llevó a una reducción del transporte de agua tibia hacia las altas latitudes del norte. En respuesta a este enfriamiento del hemisferio norte, grandes zonas del África subsahariana experimentaron condiciones muy secas.

Con los nuevos datos del estudio citado se observa que, en contraste con el África subsahariana, el clima de Sudáfrica respondió en la dirección opuesta, con un aumento de las lluvias, que puede estar asociado con un desplazamiento hacia el sur, a nivel mundial, del cinturón del monzón tropical.

Variabilidad moderna de las lluvias en África (a – enero, b – agosto)

Comparando la época de estos pulsos húmedos que ocurrieron rápidamente con los datos arqueológicos, se encontraron coincidencias notables, ya que las épocas de la aparición de varias de las principales industrias de la Edad de Piedra Media coincidieron fuertemente  con la aparición de los períodos de aumento de las lluvias. Del mismo modo, la desaparición de las industrias parece coincidir con la transición a condiciones climáticas secas.



a)        Fechas de innovaciones en la Edad de Piedra Media en Sudáfrica, que coinciden con los eventos Heinrich  HS4-6 y los períodos fríos 19 y 20 de Groenlandia.
b)        δ18O correspondiente a los testigos NGRIP de Groenlandia. Los números indican los períodos cálidos.
c)        δ18O de las cuevas Hulu y Sanbao, en China, que muestran el sincronismo entre la variabilidad del monzón asiático y la del clima del Atlántico Norte (en verde)
d)        Fe/K del testigo CD154-17-17K, que refleja que los ríos descargaban más agua al mar durante los períodos fríos del hemisferio norte (en rojo).
e)        δ18O del testigo CD154-17-17K (en rojo), comparado con δD de EPICA (en azul), con indicación de los MIS (Marine Isotope Stages)


Esta correspondencia entre mejorías climáticas y las innovaciones culturales apoya la opinión de que el crecimiento demográfico impulsó los cambios culturales, a través de un aumento de las interacciones humanas.

El registro arqueológico de Sudáfrica es muy importante, ya que muestra algunas de las evidencias más antiguas de la conducta moderna en los primeros seres humanos . Esto incluye el uso de símbolos, que se ha relacionado con el desarrollo de un lenguaje complejo y adornos personales hechos de conchas marinas.

La calidad de los datos del sur de África ha permitido hacer estas correlaciones entre el clima y el cambio de comportamiento, pero se requerirá de datos comparables de otras áreas antes de que podamos decir si esta región fue la única importante en el desarrollo de la cultura humana moderna.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El cambio climático pudo haber sido la causa del colapso de las civilizaciones de la Edad de Bronce tardía


El cambio climático puede haber impulsado la caída del otrora florecientes civilizaciones del Mediterráneo oriental hacia el final del siglo 13 antes de Cristo, según un estudio publicado hace pocos meses y titulado Environmental Roots of the Late Bronze Age Crisis.

 Antiguas civilizaciones florecieron en las regiones del Mediterráneo oriental, como Grecia, Siria y áreas vecinas, pero sufrieron graves crisis que llevaron a su colapso durante la Edad de Bronce tardía. La Edad de Bronce tardía en el mundo del Mediterráneo Oriental, una rica vinculación de civilizaciones egeas, egipcias, sirio-palestinas e hititas, se derrumbó hace 3200 años y sigue siendo uno de los misterios del mundo antiguo.

Textos cuneiformes, bajorrelieves egipcios y jeroglíficos describen la causa inmediata de la caída de estas civilizaciones, como las invasiones de los "Pueblos del Mar" en el Delta del Nilo, la costa turca, y en los países centrales de Siria y Palestina, donde se enfrentaron los ejércitos, se abandonaron las ciudades devastadas por la hambruna y los campos se despoblaron. El estudio muestra datos paleoclimáticos de Chipre en el tiempo de esta crisis, junto con una cronología basada en el carbono radiactivo, integrando datos tanto arqueológicos como de indicadores de las variaciones del clima, que revelan los efectos de un cambio climático abrupto que impulsó hambrunas y que tiene una vinculación causal con las invasiones de la gente del mar en Chipre y Siria. 

Mapa de Chipre con el lago salado Larnaka y el testigo (core) estudiado 

Los investigadores estudiaron los granos de polen procedentes de los sedimentos de un antiguo lago de la región, lo que les permitió descubrir la historia de los cambios ambientales que probablemente llevaron a estas crisis. Los cambios en los isótopos de carbono en el Mediterráneo oriental y en las especies de plantas locales sugieren que este lago, que una vez fue un puerto floreciente, poco a poco se fue secando hasta convertirse en un lago de agua salada sin litoral. Los indicadores revelan una anomalía hidrológica para el período 1200-850 AC, lo que indica una sequía que, aunque no fuera uniforme, se registró tanto en la isla como en el continente. El inicio del episodio de sequía parece ser cronológicamente cercano de la crisis de la Edad de Bronce tardía y de la invasión de los Pueblos del Mar. Como resultado, las malas cosechas condujeron a hambrunas, se fueron repitiendo las invasiones de emigrantes de regiones vecinas y, finalmente, llegó el colapso político y económico de las civilizaciones del Mediterráneo oriental a finales de la Edad de Bronce tardía. 

Paleoclima de los últimos 5.000 años basado en los indicadores estudiados en la zona 

Combinando estos datos con la evidencia arqueológica de las tablillas cuneiformes y la correspondencia entre reyes, los investigadores sugieren que la crisis de finales de la Edad del Bronce fue debida a un único evento, aunque complejo, causado por una sequía inducida por el cambio climático, lo que dio lugar a hambrunas, a invasiones marítimas y a luchas políticas, en lugar de estar constituida por una serie de eventos no relacionados entre si. Llegan a la conclusión de que este evento pone de manifiesto la sensibilidad al cambio climático de estas sociedades basadas en la agricultura, y permite explicar la crisis que llevó a su fin.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La sequía acabó con la civilización maya


Ya hace tiempo que se sabe que la civilización maya desapareció debido a la sequía. Un nuevo artículo aparecido esta semana en Science lo confirma.

En el año 1995 se publicó Possible role of climate in the collapse of Classic Maya Civilization, en el que se estudiaban los sedimentos del lago salado Chichancanab, en Yucatán. Se encontró que hubo tres grandes sequías. La primera tuvo lugar entre los años 475 y 250 a.C., cuando la civilización maya estaba aún en formación. La segunda duró entre el año 125 a.C. hasta el año 210 de nuestra era, coincidiendo con el apogeo de la primera de las grandes ciudades mayas, el Mirador, que fue abandonada alrededor del año 150 de nuestra era, probablemente a causa de esta sequía. La tercera sequía, la mas severa de todas, ocurrió entre los años 750 y 1025, y coincide con el gran colapso de la civilización maya.

En el año 2005 se publicó Climate and the Collapse of Maya Civilisation, donde se estudia con más detalle el clima de, período del colapso de la civilización maya, a partir de los sedimentos del Cariaco. Podemos ver en la figura siguiente las secuencias de clima seco y húmedo según los testigos de los sedimentos del lago Cariaco. Podemos ver que, durante el colapso de la civilización maya, entre los años 760 y 910 de nuestra era, tuvo lugar un período más seco que el las épocas anteriores. Dentro de este período seco de 150 años, observamos cuatro grandes sequías, alrededor de los años 760, 810, 860 y 910. La segunda se prolongó durante 8 años y la última durante 6.

Resultados de los sedimentos del lago Cariaco

De los fechas inscritas en las estelas de las ciudades mayas abandonadas se deduce que alrededor del año 810 se abandonaros las ciudades de Palemque y Yaxchilán. Alrededor del año 860 les tocó el turno a las ciudades de Caracol y Copán. Finalmente, entre los años 890 y 910 cayeron las ciudades de Tikal y Uaxactún. Estas fechas coinciden con las sequías determinadas por los sedimentos del Cariaco.

El problema es que el lago Cariaco se encuentra muy lejos de la zona donde se asentó la civilización maya, por lo que existen dudas de que el clima seco detectado en la zona del Cariaco se hubiera extendido hasta Yucatán.


Se acaba de publicar Did Pulses of Climate Change Drive the Rise and Fall of the Maya?, en donde se estudia una estalagmita de 54 cm de la cueva de Yok Balum, a menos de 200 kilómetros de las ciudades de Tikal, Caracol. A partir de la desintegración radioactiva del uranio-234 presente en el mineral, los investigadores han datado las capas de la estalagmita con un margen de error máximo de 17 años. Esto les ha permitido establecer que la estalagmita está formada por minerales acumulados a lo largo de 2.000 años. Después, a partir de la abundancia del isótopo 18O han podido calcular la cantidad de lluvia que cayó en cada momento de estos 2.000 años, lo que supone la reconstrucción más precisa realizada hasta la fecha de la historia del clima en Centroamérica.



Imagen de la cueva Yok Balum y su localización

La conclusión es que fueron las lluvias generosas que cayeron entre los años 440 y 660 en territorio maya las que propiciaron el auge demográfico y la prosperidad de la civilización maya. Y fue el largo periodo de aridez que se prolongó desde el año 660 al año 1.000 el que provocó la reducción de las cosechas, el declive de la población, las guerras entre ciudades-estado y la decadencia. Ocho décadas de sequía extrema y continuada entre los años 1020 y 1100, una sequía más larga y rigurosa que cualquiera de los siglos anteriores, acabó de hundir a los mayas.



Se confirma, pues, que la civilización maya es otro ejemplo de cómo una civilización sofisticada no es capaz de adaptarse con éxito al cambio climático.



miércoles, 29 de agosto de 2012

Clima y sequías en el Antiguo Egipto


El polen y el carbón vegetal conservados en sedimentos enterrados profundamente en el Delta del Nilo, documentan sequías e incendios antiguos en la región, incluyendo una gran sequía hace 4.200 años, asociada con la desaparición del Imperio Antiguo de Egipto, la época conocida como el tiempo de la edificación de las pirámides.

En un artículo publicado en 2011, titulado Nile Delta vegetation response to Holocene climate variability, los autores estudiaron la evolución del polen de los últimos 7.000 años de la laguna Burullus, situada en el Delta del Nilo, Egipto, para investigar los cambios que se produjeron en la vegetación terrestre en respuesta al flujo del Nilo Occidental.

El registro de polen de este estudio documenta cambios en la vegetación del delta que probablemente reflejen variaciones en el flujo del Nilo Occidental.

Los autores usaron el polen y carbón vegetal conservado en un testigo de sedimentos del delta del Nilo, an la laguna Burullus, que data desde hace 7.000 años hasta la actualidad para ayudar a resolver los mecanismos físicos subyacentes a los eventos críticos de la historia del antiguo Egipto.

Querían ver si los cambios en los conjuntos polínicos reflejarían las sequías en Egipto y en Oriente Medio recogidos en los registros arqueológicos e históricos. También examinaron la presencia y la cantidad de carbón debido a la frecuencia de incendios a menudo aumenta durante las épocas de sequía y los incendios se registran como carbón de leña en el registro geológico. Sospechaban que la proporción de polen de humedales se reduciría en tiempos de sequía y la cantidad de carbón aumentaría.

Los autores estudiaron el polen de los juncos (Cyperaceae), que es un marcador sensible de la precipitación en las cabeceras del Nilo y del flujo resultante del Nilo Occidental.

Se produjo una gran reducción en la proporción de polen de los humedales y aumentos de carbón microscópico en cuatro ocasiones distintas en el período comprendido entre 3.000 y 6.000 años antes de ahora. Uno de estos eventos fue una gran sequía, abrupta y global, hace unos 4.200 años (2.200 a.C.), una sequía que tuvo graves repercusiones sociales, incluyendo hambrunas, y que probablemente jugó un papel en la final del Imperio Antiguo de Egipto, y también afectó a otras culturas mediterráneas.


La respuesta de la vegetación duró mucho más tiempo en comparación con otros registros geológicos de esta sequía, posiblemente indicando un efecto sostenido en la vegetación del delta y de la cuenca del Nilo.

Del mismo modo, las variaciones del polen y del carbón vegetal registraron otras dos grandes sequías: una que ocurrió hace entre 5.000 a 5.500 años, y otra que se produjo hace unos 3.000 años.

También estas sequías están registradas en la historia de la humanidad: la primera comenzó hace unos 5.000 años (3.000 a.C.), cuando se produjo la unificación del Alto y el Bajo Egipto y se derrumbó el reino de Uruk (*). La segunda, hace unos 3.000 años (2.000 a.C.), se asocia con la caída del Reino de Ugarit, en Siria, a manos de los Pueblos del Mar y con hambrunas en Babilonia.


(*) Para situar el reino de Uruk

Al final de la Pequeña Edad del Hielo, que duró 400 años, del 6.200 al 5.800 a.C., aparecieron los primeros asentamientos conocidos al sur de Mesopotamia. Al principio eran diminutas aldeas, con cabañas hechas de adobe y carrizo, que desaparecían al ser abandonadas, junto con los restos de los sencillos sistemas de irrigación que habían construido en los alrededores.

Seis siglos más tarde, hacia 5.200 a.C., ya había pueblos de entre 2.500 y 4.000 personas, muchas de las cuales vivían del alimento producido por otros habitantes. Se construyeron canales de regadío, algunos de los cuales se extendían hasta 5 km, desde el río hasta el interior árido. El trabajo agrícola y el trabajo del mantenimiento de los canales necesitaban una organización suprafamiliar, lo que dio lugar a la aparición de los líderes de cada poblado.


Hacia 4.800 a.C., algunos de estos asentamientos ya tenían un tamaño importante. Entre ellos destacaba Uruk, junto al Éufrates, que mantenía contactos comerciales con pueblos que se hallaban lejos del delta. Otros asentamientos importantes fueron Eridu, Nippur y Ur.

Durante los siguientes mil años, la vida se mantuvo más o menos igual, con lluvias a intervalos regulares y con crecidas de los ríos adecuadas a los ciclos agrícolas. Entonces, alrededor de 3.800 a.C., el clima se tornó repentinamente más seco, una tendencia que afectó la región del sureste de Asia y el Mediterráneo oriental durante más de 1.000 años. La insolación, el índice de energía solar que llega a la superficie terrestre, disminuyó en todo el mundo, debido a las modificaciones del ángulo de la Tierra respecto al Sol. Casi de inmediato, el monzón sudoccidental, con sus lluvias estivales, se hizo más débil y se desplazó hacia el sur. Las lluvias de verano comenzaron más tarde y acabaron antes. Las inundaciones estivales eran mucho menores que las de otros tiempos, una consecuencia de las precipitaciones más escasas en las montañas de Anatolia.

Hacia 3.500 a.C. se intensificaron las sequías. Uruk había crecido mucho debido a la emigración de personas que vivían más lejos del río, y tenía poblados a su alrededor, cada una con su propio sistema de irrigación, que proporcionaban alimentos y otros bienes a los mercados de la ciudad. La defensa constituyó cada vez una preocupación mayor, porque todos necesitaban protección de pueblos vecinos que deseaban sus provisiones de agua.

Los trabajos de irrigación se debían realizar durante todo el año. Apareció una nueva clase de funcionarios asociados a los depósitos del templo con el fin de registrar el rendimiento de los cultivos y las existencias de granos. Cada vez, más gente dependía del Estado para conseguir alimento en forma de raciones que éste pagaba por los servicios prestados, tanto en la agricultura, como en el mantenimiento de los canales, como en la construcción de templos y murallas. Mucha de esta mano de obra provenía de aquellos que habían huido de sus aldeas por la falta de lluvias.

La crisis climática se agravó. Entre 3.200 y 3.000 a.C. hubo dos siglos de desecación y enfriamiento (quizá debidos a un cese o una disminución de la circulación atlántica), que crearon más desorden. Uruk había establecido colonias al norte de Mesopotamia y en la meseta de Anatolia. Al agravarse la sequía, muchas de estas colonias colapsaron, llevando cada vez más habitantes a Uruk y a los otros asentamientos importantes del sur.

Hacia 3.100 a.C. estas ciudades del sur se transformaron en la primera civilización del mundo, la civilización sumeria.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El episodio frío del año 536 d.C.


En el año 536 d.C., la niebla seca más persistente y más densa de la historia registrada afectó a Europa, Oriente Medio, China, y probablemente a todo el mundo. El verano fue frío y hubo hambre, escasez y guerra. La cosecha insólitamente grande de 534 se consumió tratando de alimentar a la gente. Un gran porcentaje de la población de Europa murió y el número de habitantes de Europa disminuyó a su nivel más bajo entre los tiempos clásico y moderno.

Flavio Magno Aurelio Casiodoro Senator era el prefecto del pretorio, lo que podríamos llamar hoy en día el primer ministro del reino visigodo del siglo VI, que tenía su capital en Rávena, y que incluía Roma. En otoño de 536 escribió una carta desde su finca de campo a su asistente, Ambrosio. En ella, describe como era vivir en Italia durante este año: ¿Qué clase de experiencia es esta, te pregunto, de mirar al astro principal y no percibir su luz usual? ¿Mirar la luna totalmente llena pero sin su esplendor natural? Todos percibimos un sol coloreado de azul. Nos sorprendemos que a mediodía los cuerpos no tengan sombras, de que el calor más fuerte haya alcanzado la inercia de la tibieza extrema durante el espacio de un año entero.

Zacarías de Mitilena refirió las observaciones hechas en Constantinopla en el mismo año: El sol empezó a oscurecerse durante el día y la luna, por la noche… desde el 24 de marzo de este año hasta el 24 de junio del año que sigue.

El historiador bizantino Procopio, en su descripción de las guerras contra los vándalos, escribió, refiriéndose al año 536: “Durante este año tuvo lugar el signo más temible. Porque el sol daba su luz sin brillo, como la luna, durante este año entero, y se parecía completamente al sol eclipsado, porque sus rayos no eran claros tal como acostumbra. Y desde el momento en que eso sucedió, los hombres no estuvieron libres ni de la guerra ni de la peste ni de ninguna cosa que no llevara a la muerte. Y sucedió en el momento en que Justiniano estaba en el décimo año de su reinado”.

En Irlanda, los Anales de los cuatro maestros registran referencias en 536 y 539 d.C. de una escasez de pan. En los Anales cámbricos británicos, hay una referencia en 537 a mortalitas in Britannia et Hiberna, muerte en Bretaña e Irlanda. El período de hambruna fue seguido por el brote de plaga en 542 en la región del Mediterráneo, que llegó hasta Irlanda en 545.

En China, durante los equinoccios de primavera y otoño de cada año, los antiguos chinos buscaban a Canopus, la estrella más brillante de la constelación de Alfa Carina, para asegurarse buenos tiempos y para marcar las estaciones. Sin embargo, en 536 d.C. no se pudo ver Canopus. Los registros del gobierno Ching en el sur de China informan de frío y nieve en julio y agosto que acabó con el cultivo de granos, causando una grave hambruna el siguiente otoño. Las narraciones muestran que los efectos climáticos se notaron hasta 538. Otros reinos chinos informaron de desastres similares. Uno de ellos señaló que el tiempo fue tan severo que del 70 al 80 % de la gente de la región murió de hambre.

Los registros de la capa de hielo Quelccaya en los Andes del sur de Perú señalan un período de sequía severa alrededor de 540-560 d.C. y de 570-610 d.C. Un estudio ha sugerido que una era fría puede haber empezado alrededor del año 535.

El profesor Mike Bailley, experto en dendrocronología, encontró un crecimiento anormalmente pequeño en los anillos de los robles de Irlanda en el año 536, seguido de otra caída brusca en el año 540, después de una recuperación (Dendrochronology raises questions about the nature of the AD 536 dustveil event). Se han encontrado patrones semejantes en árboles de Suecia, Finlandia y California. En la figura siguiente se puede ver una cronología del crecimiento de los anillos de los árboles de los últimos 1000 años, en el que se aprecia, en la franja amarilla, el evento de 536 d.C.


Durante los años 540 y 541 se extendió por toda Europa, el norte de África y parte de Asia, la llamada plaga de Justiniano (en aquel entonces emperador de Bizancio), que causó la muerte de millones de personas. La enorme mortandad de esta plaga se puede explicar por la debilidad de la población después del período de malas cosechas debidas al frío de los años anteriores.

¿Cuál fue la causa de este frío intenso, repentino y que afecto todos los continentes? Una causa puede ser una explosión volcánica que provocase la misteriosa nube de aerosol de 536 d.C. Hasta hace poco había dos candidatos para esta erupción: la caldera Rabaul, en Papúa Nueva Guinea, y El Chichón. Pero no hay pruebas evidentes para ninguno de ellos.

Se ha planteado la posibilidad de que la niebla seca de 536 d.C. no fuese el resultado de una erupción volcánica, sino más bien el efecto del choque de un asteroide o cometa contra uno de los océanos del mundo, o bien el del paso de la órbita de la Tierra a través de una nube de polvo interestelar. Puesto que no hay ningún volcán que sea un candidato indiscutible, y como la señal ácida en el hielo es mucho menor de lo que se esperaría de una erupción de tamaño suficiente para causar los efectos observados por todo el mundo, hay que considerar la posibilidad de un impacto o de una nube de polvo cósmico.

Últimamente han aparecido dos estudios sobre el tema. La novedad es que se ha mejorado mucho la precisión con la que se pueden datar los testigos de hielo. El primero, New ice core evidence for a volcanic cause of the A.D. 536 dust veil, publicado en el 2008, tras analizar el contenido en SO4 de los testigos de hielo de Groenlandia, en los que se encontró un depósito de SO4 en los años 533-534 ± 2, precedido de otro depósito de SO4 aún mayor datado el año 529 ± 2, como se ve en la figura, se formula la hipótesis de una erupción del volcán Haruna, en el Japón. Por la cantidad de SO4 encontrado, la explosión del año 529 debió ser mucho más importante que la del Tambora de 1815.


El segundo estudio está firmado en primer lugar por Dallas Abbott, de la Universidad de Columbia, y es del año 2008, Magnetite and Silicate Spherules from the GISP2 Core at the 536 A.D. Horizon. Este estudio se completa por otro de la misma autora, del año 2009, Comet smashes triggered ancient famine. En él, los autores han examinado los residuos sólidos del testigo de hielo de GISP 2 con una profundidad entre 361,45 y 361,55 metros, que cubre las fechas entre el 24 de febrero y el 28 de agosto del año 536 d.C. Esta muestra de hielo contiene la concentración de cloro no volcánico más elevada de los últimos 2.000 años (64 ppb). La zona correspondiente a principios del año 536 contiene, además, 5 esférulas perfectamente redondas, de las cuales 3 son de óxido de hierro puro, y miden entre 0,3 y 1,3 micras de diámetro. Otra es de silicato con óxido de hierro, y mide 0,5 micras. La última es un silicato sódico potásico de aluminio, y mide 2,6 micras. Estas esférulas, según los autores, tienen su origen en un impacto, aunque no provienen directamente del cuerpo causante del impacto, sino que su análisis hace pensar que se trata de restos terrestres lanzados a la atmósfera por el impacto. En el segundo estudio se añade que estas esférulas se hallan en testigos de hielo correspondientes a varios años, lo que hace suponer que se trata del impacto de un cometa, ya que estos cuerpos tienden a fragmentarse antes de llagar a la Tierra. Localizan la caída de un primer objeto de unos 640 metros en el golfo de Carpentaria, en Australia, y de un segundo objeto, más pequeño, en el Mar del Norte, cerca de Noruega. Microfósiles marinos encontrados junto con las esférulas son coherentes con un impacto oceánico.

De manera que, hoy por hoy, no tenemos la certeza de cual fue la causa del evento del año 536. Pudo ser una erupción volcánica o la caída de un cometa.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

La variación del clima europeo y el imperio romano


La arqueóloga Carole Crumley realizó un estudio muy interesante de la relación entre clima y cultura en el noroeste de Europa, en el que identificó los tres principales regímenes climáticos: oceánico, continental y mediterráneo. El conjunto de climas oceánico y continental se denomina clima templado, en contraposición al clima mediterráneo. Cada régimen produce diferentes patrones climáticos en Europa:

Verano:
Clima continental: cálido y húmedo, mayoría de la lluvia en verano
Clima oceánico: frío, húmedo
Clima mediterráneo: caliente, seco

Invierno:
Clima continental: fresco, seco
Clima oceánico: templado, húmedo → seco
Clima mediterráneo: templado, húmedo, mayoría de lluvia en invierno

Las fronteras entre estos tres climas no son constantes, y su desplazamiento de hacia delante y hacia atrás es causado principalmente por las posiciones cambiantes de la corriente de chorro. Estas fronteras reciben el nombre de ecotonos.

Los ecotonos representan una zona de transición entre sistemas ecológicos adyacentes y, por lo general, indican cambios súbitos. La posición del ecotono actual que separa los regímenes climáticos mediterráneo y continental en Europa pueden verse claramente en el extremo sur del Macizo Central de Francia, donde la vegetación cambia unos pocos metros, pasando de la flora mediterránea a la zona templada. En el corredor Ródano-Saona, el cambio en los tejados y en las prácticas culinarias produce la fuerte sensación de pasar del sur al centro de Europa.

La posición, la anchura y la permanencia del ecotono en las distintas épocas pueden estudiarse mediante la palinología (estudio del polen y de las esporas), la paleoetnobotánica (estudio de las interacciones antiguas entre el hombre y las especies vegetales) y otros estudios paleoclimatológicos. Crumley demostró que los ecotonos europeos pueden emigrar sobre distancias importantes. De hecho, en los dos últimos milenios, el ecotono que separaba los regímenes climáticos mediterráneo y continental emigró hacia el norte y hacia el sur desde 36ºN a lo largo de la costa septentrional de África hasta 48ºC a lo largo de las costas del Mar del Norte y del Mar Báltico en el noroeste de Europa: una distancia de casi 1.000 km, como se puede ver en la figura, sacada de la publicación de Crumley.


En la reconstrucción hecha por Crumley de la historia climática de Europa, desde 1200 hasta 500 a.C., ésta fue azotada por un largo período frío con inviernos particularmente severos. El ecotono que separaba el régimen climático continental del mediterráneo se localizaba muy hacia el sur, en el norte de África. Hubo un período de notable variabilidad climática cuando la región estuvo dominada alternativamente por los regímenes oceánico y continental. Como respuesta, la cultura celta desarrolló prácticas para maximizar la producción agrícola en condiciones alternadas oceánicas y continentales, y para minimizar el riesgo debido a la variabilidad climática.

Al llegar el año 300 a.C., el ecotono se había desplazado mucho hacia el norte, tal vez hasta el norte de la Borgoña, donde se mantuvo hasta cerca de 300 d.C., período conocido como el óptimo climático romano. Este cambio llevó un clima mediterráneo a la mayor parte de la Europa occidental, con veranos cálidos y secos e inviernos húmedos. El asentamiento y el uso de la tierra romana eran marcadamente distintos de los célticos, porque eran apropiados para un clima mediterráneo. El sistema agrícola romano exigía una producción extensiva de unas pocas cosechas, favorecía grandes poblaciones urbanas, y era apropiado para un régimen climático semiárido. En cambio, no tenía la versatilidad de una agricultura de espacios múltiples y el pastoralismo de los celtas, que era un sistema mucho más apropiado para períodos de clima incierto.

Aproximadamente a partir del año 300 y hasta cerca del año 500 d.C, el ecotono fue progresivamente retrayéndose hacia el sur. Entre 500 y 900 d.C., el ecotono se estabilizó muy hacia el sur, tan lejos, de hecho, que el Nilo se cubrió de nieve en el año 829. Otra vez se situó aproximadamente a lo largo de la costa del norte de África.

Durante el primer milenio a.C., pueblos celtas ocuparon la mitad septentrional de la extensión del ecotono mediterráneo-continental. Al sur de los celtas, a lo largo del litoral septentrional del Mediterráneo, vivían griegos, etruscos y romanos. Alrededor del siglo V a.C., durante un período en que el ecotono se localizaba hacia el sur, los celtas hicieron avanzar sus asentamientos en Italia y Grecia, llegando a poner cerco a Roma y a incendiar la ciudad en el año 391 a.C. Hacia el año 300 a.C., cuando el ecotono se desvió súbitamente hacia el norte, las cosas cambiaron de manera espectacular. Roma dominó las rutas marítimas que antes dominaban los griegos y convirtió en provincia la franja meridional de los estados célticos en Francia. Hacia finales del siglo I a.C., Roma había conquistado toda la región del Mediterráneo y de la Europa occidental, hasta el Rin, aproximadamente la localización norte del ecotono.

La extensión y la duración de la Pax Romana en Europa fueron grandemente facilitadas por unas condiciones climáticas que favorecieron la organización económica, social y política romana, en contraste con la celta. El tipo romano de asentamiento y uso de la tierra no sólo era marcadamente distinto de la de los celtas, sino que era especialmente apropiado para el clima mediterraneizado de Europa.

El uso que los romanos daban al espacio, su agricultura y horticultura, sus relaciones entre las clases, y sus formas de gobierno, asociado todo ello a los ecosistemas mediterráneos, se desplazaron hacia el norte junto con sus legiones, siguiendo el ecotono.

Cuando en el siglo V d.C. la retracción del ecotono se hizo palpable y el clima continental pasó a dominar la mayor parte de Europa, el imperio europeo de Roma decayó, sus legiones retrocedieron hacia el sur y las culturas del norte avanzaron hacia al sur. Los pictos y los escoceses traspasaron la muralla de Adriano en Britania a finales del siglo IV. Hacia principios del siglo V, los visigodos invadieron Roma y, hacia finales de este mismo siglo, en el año 476, un jefe germánico llamado Odoacro depuso al último emperador romano, el joven de 15 años Rómulo Augústulo.

Cabe hacer notar la estrecha asociación entre el avance del poder militar, político, económico y, sobre todo, agrícola de Roma y el avance de un régimen climático mediterraneizado por Europa Occidental. También cabe notar la retirada del poder romano junto con la retirada del clima mediterraneizado hacia el sur. Sin duda muchos factores desempeñaron un papel importante en el auge y la caída del imperio romano. El clima es, ciertamente, uno de estos factores.

Bibliografía

Regional Dynamics. Burgundian Landscapes in the Historical Perspective – Carole Crumley y William Marquandt
El largo verano – Brian Fagan



sábado, 14 de mayo de 2011

La caída del Imperio Antiguo y las variaciones de la radiación solar

Los faraones del Imperio Antiguo de Egipto construyeron lo que sería el más admirable legado del mundo antiguo: las pirámides de Giza. Pero luego de casi mil años de estabilidad, su autoridad central se desintegró y el país cayó en el caos durante más de cien años. De esta época data la pequeña tumba de Ankhtifi, un gobernador regional del sur de Egipto. Los jeroglíficos encontrados allí informaban que “todo el Alto Egipto estaba muriendo de hambre, a tal grado que las personas llegaron a devorar a sus propios hijos”.

Los estudios meticulosos de los registros que existen desde el siglo séptimo sobre las inundaciones del Nilo permiten ver las enormes diferencias de tamaño que existían entre las inundaciones anuales, desbordamientos que eran vitales para irrigar la tierra. Pero no existe ningún registro sobre el año 2200 antes de Cristo.

En las colinas de Israel, en una caverna cerca de Tel Aviv, se encuentra un registro natural y único de los cambios climáticos del pasado en forma de las estalagmitas y estalactitas. Lo que estas formaciones geológicas muestran es una repentina y dramática caída del 20% en las precipitaciones, el más grande evento climático en 50 siglos. ¿El año? 2200 antes de Cristo.

Pero como Israel y Egipto se encuentran en sistemas climáticos distintos, se necesita una evidencia de algún cambio climático mundial que pueda vincularse con el Imperio Antiguo.

Esta prueba se puede encontrar en los períodos de extrema frialdad (pequeñas edades de hielo) que se presentan en Europa cada 1500 años y tienen una duración aproximada de 200 años.

Analizando los sedimentos del fondo de la parte meridional del Atlántico Norte, Gerard Bond, de la Universidad de Columbia, observó que, con un ciclo de unos 1.500 años, los sedimentos de rocas depositadas por los glaciares del este de Canadá y de Groenlandia llegaban más al sur y eran más abundantes. La explicación es que hubo unos períodos fríos que aumentaron el volumen de los glaciares y que hicieron que los icebergs fundieran más hacia el sur, donde dejaron caer las rocas que transportaban a fondo del mar.

Gerard Bond encontró nueve de estos ciclos en los últimos 12.000 años. Estos ciclos coinciden con las temperaturas de los testigos de los cilindros de hielo extraídos de Groenlandia y del Antártico, lo que refuerza la hipótesis de que ha habido ciclos reales y significativos de enfriamiento durante el holoceno.


En el gráfico vemos que el ciclo 0 se produjo hace relativamente poco, y coincide con la pequeña edad del hielo. El ciclo 3 se produjo hace unos 4.200 años, y coincide con el fin del antiguo imperio egipcio.

¿A qué se deben estos ciclos de enfriamiento del Atlántico Norte? Es posible que sean debidas a la variación de la radiación solar recibida por la Tierra, ya que hay una correlación estrecha entre la producción de carbono-14 y de berilio-10 con los ciclos de sedimentos del fondo del mar.

Persistent Solar Influence on North Atlantic Climate during the Holocene, de Gerard Bond

viernes, 24 de diciembre de 2010

El Largo Verano

El Largo Verano es un libro de Brian Fagan. Es una historia bien contada de los impactos del cambio climático sobre los seres humanos, empezando en el final de la última glaciación, en torno a 18.000 antes de Cristo.

El libro se centra en el desarrollo de los seres humanos durante los últimos 15 000 años. Brian Fagan destaca que este período de tiempo es a la vez inusualmente cálido y estable, en comparación con los 100.000 años anteriores. Estas condiciones climáticas extraordinarias pueden ser la razón por la que la civilización humana, tal como lo conocemos hoy, se ha podido desarrollar. Teniendo en cuenta el clima más inestable y frío del pasado, Fagan piensa que debemos esperar que, en algún momento en el futuro, volverán a producirse unas condiciones similares. En este sentido, el desarrollo de los seres humanos durante los últimos 15 000 años ocurrió durante un inusual "largo verano".

El punto clave del libro es, por supuesto, que la vida humana y la cultura siempre han sido influenciadas por las condiciones del clima y por cambios climáticos, pero que, debido al desarrollo de la civilización, la humanidad en su conjunto se ha ido haciendo cada vez más vulnerable.

Fagan describe las primeras tribus humanas que vivieron durante las recientes edades de hielo como oportunistas, flexibles y móviles, el moviéndose y la adaptando con facilidad sus herramientas a las condiciones cambiantes del medio ambiente. Por el contrario, los asentamientos en pueblos y ciudades con una alta concentración de personas, contando con producciones agrícolas cercanas, no se pueden mover ni puede adaptarse con suficiente rapidez, y por lo tanto se desmoronan en cuanto el clima haga que su "caja de herramientas de supervivencia" se convierta en una cosa inútil.


Cronología

Sacamos de los cuadros 1 y 2 del libro una cronología de eventos históricos relacionados con el clima:

16.000 a. C. - Edad del Hielo. Rápido retroceso de las capas de hielo. Cro-Magnon en Europa.

15,000 a. C. - mejora climática en Eurasia.

14,000 a. C. - aumento rápido del nivel del mar. Las últimas culturas de la Edad de Hielo en Europa.

13.000 a. C. - Fin del evento Heinrich H1 (nota 1). Primer asentamiento en el noreste de Siberia.

12,500 a. C. - Comienzo del período Bølling-Allerød (nota 2). Rápido calentamiento.

12.000 a. C. - Difusión de los bosques en Europa. Primer asentamiento en América. Cueva con pinturas rupestres en Niaux, en Francia.

11.000 a. C. – El lago Agassiz revienta (nota 3), haciendo que la Circulación del Atlántico Meridional colapse, causando temperaturas mucho más frías de Europa: el episodio Younger Dryas. Abu Hureyra I en Siria. La cultura Clovis de América del Norte.

10,000 a. C - La agricultura comienza en el sureste de Asia. Hay sequía en el sureste de Europa.

9.500 a. C. –La Circulación del Atlántico Meridional renace, dando lugar a unas condiciones más húmedas y a un nuevo calentamiento. La agricultura se propaga rápidamente en el suroeste de Asia. Abu Hureyra II en Siria. Jericó

8.500 a. C. – Un amplio espectro de cazadores-recolectores aparece en el norte de Europa.

8.000 a. C. - La agricultura se propaga rápidamente en el suroeste de Asia.

6.000 a. C. - mini edad de hielo. La capa de hielo Laurentino colapsa, y la Circulación del Atlántico Meridional se ralentiza. Aparecen los agricultores de los Balcanes. Primer asentamiento en el sur de Mesopotamia.

5.600 a. C. - elevación del nivel del mar: el mar Mediterráneo inunda el lago Euxino, formando el actual Mar Negro. El pueblo de agricultores Linearbandkeramik entra en Europa Central.

4.500 a. C. - Sequía en América Oeste, condiciones de calor húmedo en Europa. Se cría ganado en el Sahara. Aparece la cultura Ertebolle en los países escandinavos.

3.500 a. C. – El Sahara, Egipto y Mesopotamia se vuelven mucho más secos. Las ciudades aparecen en Egipto y se desarrollan en Mesopotamia.

 
(Nota 1) En los eventos Heinrich durante el último período glacial, las capas de hielo del hemisferio norte se derritieron rápidamente, muchos icebergs se desprendieron de los glaciares y flotaban en el Atlántico Norte. Los icebergs contienen rocas erosionadas por los glaciares, y conforme se iban derritiendo estas rocas cayeron al fondo del mar. Estos escombros son la pieza más importante que evidencia estos eventos Heinrich. La perforación a través de los sedimentos marinos permite ver seis eventos Heinrich en los núcleos de barro sacados del fondo del mar, que se denominan H1-H6 conforme se remontan en el tiempo.

Estos eventos Heinrich son interesantes ya que son la evidencia de cambios climáticos abruptos durante el último período glacial. Estos eventos son rápidos: duran alrededor de 750 años, y su aparición puede producirse en tan sólo unos años.

Durante los eventos Heinrich, grandes cantidades de agua dulce fluyen hacia el océano, lo que puede hacer variar la circulación termohalina.


 
(Nota 2) El período Bølling-Allerød fue un interestadial mundial cálido y húmedo que se produjo al final del último período glacial. Durante la oscilación de Bølling-Allerød aumentaron las temperaturas (en el norte de la región del Atlántico a niveles casi de hoy), antes de que se redujeran de nuevo en el período Younger Dryas, que fue seguido por el periodo interglaciar actual. Su duración aproximada fue del 12.500 a. C. hasta el 11.000 a. C.


(Nota 3) El lago Agassiz era un enorme lago en América del Norte formado por derretimiento de los glaciares al final del último período glacial. En el momento de su extensión mayor, disponía de más agua que todos los lagos juntos que hay ahora en el mundo.

La opinión generalizada es que alrededor del año 10.800 a. C. el lago rompió su pared de hielo y se desbordó hacia el río San Lorenzo. Fue un torrente enorme que duró años, y el agua de este lago llegó más allá del Mar del Labrador. Flotando sobre el agua salada más densa, esta agua dulce bloqueó la Corriente Meridional del Atlántico, que trae agua cálida hacia el norte y ayuda a mantener caliente el norte de Europa. Así, el norte de Europa se convirtió en un congelador, dando comienzo al período del Younger Dryas, del que ya hemos hablado en otra entrada.

Hay que recordar que ésta es solamente una de las teorías que se han elaborado para explicar el período del Younger Dryass.

viernes, 5 de noviembre de 2010

El clima de finales del siglo XVI. La Armada Invencible y otros desastres


En toda Europa, los últimos 40 años del siglo XVI fueron más fríos y tormentosos que lo que era normal; en ese período, los viñedos las cosechas fueron tardías y los vientos mucho más fuertes que durante el siglo XII. El cambio climático se convirtió en un factor de peso en la variación del precio de los alimentos. Entre 1580 y 1600, la producción de vino decayó en Suiza, Ia baja Hungría y parte de Austria. Los vinos austriacos tenían un contenido de azúcar tan bajo y eran tan caros que gran parte de la población se volcó al consumo de cerveza. Los ingresos de la economía de los Habsburgo se vieron afectados por ese motivo. La práctica de matar ratones y topos por dine ro fue mucho menos frecuente después de 1560, recuperándose en el siglo XVII. El reverendo Daniel Schaller, pastor de Stendal, en los Alpes prusianos, escribe: "La luz del sol no es plena ni son estables el invierno o el verano; los productos de la tierra no maduran ni son tan saludables como en las viejas épocas. La productividad de todas las criaturas y del mundo en su conjunto está en pleno retroceso; los campos se han cansado dar frutos y se han empobrecido; como consecuencia, suben los precios y hay más hambre, algo que se refleja en las quejas y los lamentos de los granjeros de distintas villas y aldeas”.

Con el deterioro del clima, una combinación letal de desgracias cayó sobre gran parte de la población europea. Se arruinaron cosechas y murieron cabezas de ganado debido a la incidencia de enfermedades asociadas con las anomalías climáticas. Años consecutivos de hambre eran portadores de epidemias, y las protestas y el desorden social generaban temor y desconfianza. Se multiplicaron las acusaciones de brujería, porque la gente creía que había responsables por el mal tiempo a quienes había que castigar. La ortodoxia luterana declaró que el frío y la nevada que afectaron a Leipzig en 1562 eran una muestra de la ira de Dios ante el pecado de los hombres. En un primer momento, los clérigos levantaron la bandera contra las acusaciones de brujería, pero cuando los cambios climáticos afectaron a las cosechas, el alimento empezó a escasear y los animales enfermaron, sus convicciones se desmoronaron. Acusadas de brujería., 53 mujeres fueron condenadas a morir en la hoguera en la pequeña ciudad alemana de Wisensteig en 1563, en una época en que se debatía acaloradamente respecto a la autoridad de Dios sobre el clima..El pánico a las brujas tuvo sus brotes periódicos después de la década de 1560. Entre 1580 y 1620, sólo en Berna más de 1.000 personas fueron quemadas en la hoguera por brujería. En Inglaterra y Francia, las acusaciones contra supuestas brujas alcanzaron su número máximo en 1587 y 1588, dos años en los cuales el clima fue sumamente desfavorable. Casi siempre, esas persecuciones coincidían con los años más fríos de la Pequeña Edad de Hielo, cuando la gente exigía la erradicación de la brujería que, según se creía, era la responsable de las desgracias derivadas del mal tiempo. Cuando los científicos comenzaron a buscar explicaciones en la naturaleza, el tema de la brujería perdió terreno. Sólo Dios o la naturaleza eran responsables del clima, y Dios influía sobre éste como una forma de manifestar su ira contra los pecados del hombre. Hoy, nuestros pecados ecológicos han tomado el relevo a nuestras transgresiones espirituales en lo que atañe a las causas del cambio climático.

En la segunda mitad del siglo XVI, las tormentas se incrementaron en un 85 %, en especial durante los inviernos más fríos. La incidencia de fuertes tormentas aumentó hasta un 400 %. Del 11 al 22 de noviembre de 1570, un vendaval tremendo se fue trasladando lentamente de sudoeste a noreste por el mar del Norte a una velocidad de cerca de 5 nudos. La tormenta, que quedó grabada en la memoria de los pobladores durante muchísimos años como la "inundación de Todos los Santos”, coincidió con las mareas altas de luna llena. Mientras la tempestad iba hacia el noreste, las costas bajas se vieron desbordadas por el agua. El paso de un frente determinó que la dirección del viento cambiara al noroeste. Se generaron olas inmensas que derribaron diques y otras defensas costeras. En la isla de Walcheren, en los Países Bajos, los diques cedieron entre las 4 y las 5 de la tarde del21 de noviembre, cuando ya estaba anocheciendo. Por la noche gran parte de la ciudad de Rotterdam estaba bajo el agua. El mar tomó por asalto las ciudades de Ámsterdam y Dordrecht, entre otras, y al menos murieron 100.000 personas. En la zona de la desembocadura del río Ems, el mar subió cuatro metros y medio sobre el nivel normal.

Para desgracia de la Armada Invencible, el clima tormentoso continuó hasta la década de 1580. En agosto de 1588, la armada española debió soportar un “viento muy fuerte del sudoeste” en la costa oriental de Escocia: "Pasamos por borrascas, lluvia y niebla; las condiciones eran tan duras que resultaba imposible distinguir una nave de otra”. Ese mismo día, sir Francis Drake informó de una “tormenta muy fuerte para esta época del año” en la zona sur del mar del Norte. Un mes después, una importante depresión ciclónica avanzó al noreste desde la región de las Azores, quizás originada por un huracán tropical situado al otro lado del Atlántico. Los barcos que guiaban a la armada española en retirada se encontraron con la tormenta el 18 de setiembre en la bahía de Vizcaya. Tres días más tarde, el vendaval del oeste sopló con furia en el océano Atlántico, a la altura de Irlanda, donde los buques rezagados de la gran flota se encontraban cerca de la costa. "Se levantó una tormenta tan feroz y el mar estaba tan embravecido que no podíamos sostener las cuerdas y no nos servían las velas, así que fuimos empujados hacia la costa. En total, tres barcos fueron a parar a la playa, donde quedaron cubiertos de arena y atrapados entre las rocas”. La armada perdió más barcos en ese episodio de mal tiempo que en cualquier enfrentamiento con los ingleses.



Las bajas presiones que afectaron a la Armada Invencible

Los registros de las condiciones climáticas anotados en los cuadernos de bitácora de los capitanes españoles han sido analizados rigurosamente. Según estimaciones actuales, el máximo empuje alcanzado por el viento fue entre 40 y 60 nudos, es decir, una velocidad similar a la de un huracán.

La velocidad máxima de las corrientes de aire en días ventosos entre julio y septiembre de 1588 fue varias veces mayor que la máxima registrada en los mismos meses entre 1961 y 1970 y, probablemente, que la de un período mucho más amplio del siglo XX. La intensidad y la frecuencia inusual de los vientos y las tormentas coincidieron con un extenso gradiente térmico originado por una extensión importante hacia el sur del hielo polar al este de Groenlandia e Islandia y al sur del cabo Farewell. John Davis, el navegante inglés de la época isabelina, se propuso descubrir el casi mítico pasaje del noroeste, pero tanto en 1586 como en 1587 se topó con una capa de hielo que bloqueaba el mar que separa Islandia de Groenlandia. Es probable que un año más tarde la situación fuese la misma.

La última década del siglo XVI fue la más fría de todo ese siglo. Las malas cosechas obtenidas desde 1591hasta 1597 se iniciaron tres años después de la victoria triunfal de Inglaterra sobre la Armada Invencible. Un cronista observaba: “Todos se quejan de la escasez reinante”. En muchos condados ingleses se desataron protestas por la falta de alimento, en las que los pobres manifestaban su desacuerdo con el cercado de las tierras comunales para crear granjas más productivas y de mayor tamaño. Las ciudades padecieron más que el campo. En Barnstaple, Devon, un hombre llamado Philip Wyot escribió en 1596: “En todo el mes de mayo no ha habido ni un solo día ni una sola noche sin lluvia. [...] Llega poco cereal al mercado [así que] los agricultores no tienen dinero .Hay cereal, pero no lo traen al mercado, y lo poco que llega genera una desesperación y una ansiedad como jamás se había visto”. En ciudades como Penrith, en el noreste, la tasa de mortalidad a causa del hambre se multiplicó por cuatro.

Una de las mayores preocupaciones de los reyes ingleses de la dinastía Tudor, con sus más de tres millones de súbditos, era que faltara el cereal o que el pueblo pasase hambre. Durante el reinado de los Tudor, en Inglaterra existía una economía de subsistencia cuyos métodos y útiles de labranza casi no habían cambiado desde la Edad Media. El gobierno tenía motivos para preocuparse, pues el rendimiento de las cosechas era bastante pobre. En un suelo de gran calidad cabía esperar que a partir de dos fanegas de trigo se obtuvieran sólo entre ocho y diez en el momento de la cosecha. La producción era buena un 40 % de las veces, con secuencias de tres o cuatro años favorables seguidos de un ciclo de hasta cuatro malas cosechas, hasta que la mala situación se invertía. Por supuesto, el precio de los granos fluctuaba en consecuencia. La variación en el precio afectaba más a los pobres que a los ricos y provocaba desconfianza entre la población urbana, que iba en aumento respecto a la de los granjeros. Cuando la cosecha fallaba y el grano era escaso, crecía la sospecha de que los granjeros lo acaparaban. Los clérigos denunciaban a los acaparadores desde el púlpito con estas palabras del libro de los Proverbios: "El pueblo maldice a aquel que acapara el trigo”, pero sus palabras caían en saco roto. Inglaterra, como el resto de Europa, no disponía de una estructura adecuada para transportar el grano del campo a la ciudad o de una región a otra donde hubiera escasez. Incluso después de la última gran hambruna de 1623 sufrida en el sur de Inglaterra, el hambre siguió estando al acecho.

Del libro La Pequeña Edad del Hielo, de Brian Fagan.

sábado, 22 de mayo de 2010

El paso del Periodo Cálido Medieval a la Pequeña Edad del Hielo (1315 – 1317)


Desde el año 800 hasta principios del siglo XIV, Europa vivió un período cálido, con un clima estable, que se conoce como Período Cálido Medieval. Durante este período, los hielos del Atlántico norte retrocedieron, lo que permitió viajes más fáciles a Islandia, el establecimiento de colonias estables en Groenlandia y la expansión de los vikingos hacia el sur de Europa.

Hacia el año 1.250, los viajes a Islandia y Groenlandia se hicieron más complicados, conforme los hielos árticos volvían a avanzar. Sin embargo, este principio del final del período cálido no llegó al continente europeo hasta el año 1.315.

Del año 800 al 1.300, la producción agrícola de Europa había aumentado de forma constante. Aunque localmente había habido escasez de alimentos en las que muchas personas murieron de hambre, el nivel de vida en Europa occidental en su conjunto había aumentado, aún a pesar de que la población había aumentado constantemente: a finales del siglo XI, Inglaterra tenía 1,4 millones de habitantes, mientras que a comienzos del XIV había alcanzado los 5. En lo que hoy es Francia, la población había pasado de 6,2 a 17,6 millones de habitantes.

A principios del siglo XIV, sin embargo, la población había crecido de tal manera que la tierra podía proporcionar los recursos suficientes para su sustento sólo en las mejores condiciones. Ya no había ningún margen para la pérdida de las cosechas o incluso para cosechas deficientes. Al mismo tiempo, sin embargo, el clima de Europa occidental estaba experimentando un ligero cambio, con veranos más fríos y húmedos y con tormentas a principios de otoño. Las condiciones ya no eran óptimas para la agricultura.

 Se sabe que había habido hambrunas antes, pero nunca con una población tan grande para alimentar, y ninguna que persistiera durante tanto tiempo. Una primavera húmeda en el año 1315 hizo imposible arar todos los campos que estaban listos para el cultivo, y las fuertes lluvias pudrieron muchas de las semillas antes de que puedan germinar. La cosecha fue mucho menor de lo habitual, y las reservas de alimentos de muchas familias se agotaron rápidamente. La gente recogía los alimentos que podía de los bosques: las raíces comestibles, plantas, hierbas, frutos secos, y la corteza. Aunque muchas personas se debilitaron gravemente por la desnutrición, la evidencia histórica sugiere que relativamente pocos murieron. Sin embargo, la primavera y el verano de 1316 de nuevo fueron fríos y húmedos. Las familias campesinas ahora tenían menos de energía con la que arar el terreno necesario para una cosecha y para compensar el déficit anterior y tuvieron un suministro de alimentos mucho más pequeño para alimentarse hasta la próxima cosecha.

En la primavera de 1317, todas las clases de la sociedad estaban sufriendo, aunque, como era de esperar, las clases más bajas fueron las más afectadas. Se sacrificaron los animales, se comieron los granos que tenían que usarse para sembrar la próxima cosecha, se abandonaron los lactantes y los niños más pequeños. Muchas de las personas de edad se dejaban morir de hambre voluntariamente a fin de que los miembros más jóvenes de la familia pudieran vivir para trabajar los campos de nuevo.

El tiempo había vuelto a su patrón normal en el verano de 1317, pero la población de Europa fue incapaz de una rápida recuperación. Un factor importante en esta situación fue la escasez de grano disponible para ser utilizado como semilla. Aunque los historiadores aún no están seguros de la validez de las cifras, los registros de la época parecen indicar que se necesitaba un quintal de semillas para producir cuatro quintales de trigo. En lo más alto del hambre hacia finales de la primavera de 1317, la gente que se moría de hambre había comido gran parte del grano normalmente reservado como semillas, así como muchos de sus animales de tiro.

Las personas y los animales que sobrevivieron estaban demasiado débiles para trabajar eficazmente. De un diez a un quince por ciento de la población había muerto de neumonía, de bronquitis, de tuberculosis y de otras enfermedades que la debilidad de los que sufrieron hambre había convertido en fatales, y en consecuencia había menos bocas que alimentar. Así, Europa fue capaz de irse recuperando, aunque lentamente.

No fue hasta 1325 que el suministro de alimentos volvió a un estado relativamente normal, y la población comenzó a aumentar de nuevo. Europa, mientras tanto, había sufrido un duro revés. La tasa de mortalidad había sido muy elevada, e incluso la nobleza y el clero habían perecido de hambre. Ahora, el mundo parecía un lugar menos estable y "suave" de lo que había antes de la Gran Hambruna.