lunes, 23 de mayo de 2022

Las temperaturas y precipitaciones en la España peninsular

Según los datos más recientes publicados por AEMET (Agencia Española de Meteorología), la temperatura media anual en la España peninsular ha ido aumentando estos últimos 60 años a una cadencia de + 0,21ºC por década. Es decir, en 60 años ha aumentado del orden de 1,2ºC. 

Por lo que respecta a las precipitaciones, han ido disminuyendo a una cadencia de 13 l/m2 por década. Así, en los últimos 60 años las precipitaciones han disminuido del orden de 100 l/m2. Teniendo en cuenta que la precipitación media de estos últimos 60 años ha sido de unos 650 l/m2, podemos decir que la caída ha sido del 15%.

La cosa se está poniendo complicada. 




miércoles, 13 de abril de 2022

El último informe del IPCC

Se está publicando el sexto informe de evaluación del IPPC (Intergovernmental Panel on Climate Change) sobre el cambio climático. Estos informes se publican cada seis o siete años. El último, el quinto, fue publicado entre 2013 y 2014. Este Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático fue creado en 1988 para facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta.

Estos informes de evaluación son enormes, tienen miles de páginas, y su lectura es relativamente compleja por los no especialistas. Pero el propio IPPC hace resúmenes más cortos y al alcance de mucha más gente. 

La gran novedad de la edición actual es que los impactos que en informes anteriores se habían atribuido a un aumento de temperaturas superiores a los 2ºC, ahora se indica que se producirán a partir de un aumento de temperatura de 1,5ºC. Es decir, nos encontramos mucho más cerca de la catástrofe medioambiental de lo que pensábamos.

El calentamiento global, que alcanzará los 1,5°C a corto plazo, provocará inevitables aumentos de múltiples peligros climáticos que presentan muchos riesgos para los ecosistemas y los humanos. Aproximadamente entre 3300 y 3600 millones de personas viven en contextos muy vulnerables al cambio climático. Una alta proporción de especies es vulnerable al cambio climático. 

Para los 127 riesgos clave identificados, los impactos evaluados a medio y largo plazo son varias veces superiores a los observados actualmente, si se alcanza un calentamiento de 1,5ºC.

Actualmente, el calentamiento global se estima en 1,0ºC. Viendo la curva de aumento de las temperaturas, que han aumentado en 0,5ºC desde el año 2010 al 2020, es casi imposible que no lleguemos a los fatídicos 1,5ºC en el año 2040. Como quien dice, mañana por la tarde. 

Los que somos mayores probablemente ya no existiremos dentro de veinte años, pero los más jóvenes sufrirán sus efectos en sus propias carnes, y no serán efectos nada agradables. Está claro que algunos "optimistas" piensan que antes del año 2040 se producirá una catástrofe económica de tal magnitud por la falta de energía, que ese colapso (que se llevará millones de vidas humanas, por cierto) pueda ser suficientemente rápido para reducir muchísimo las emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, para reducir también este aumento de la temperatura global.

jueves, 31 de marzo de 2022

No es la guerra entre Rusia y Ucrania

Mucha gente cree que la economía mundial continuará como antes, después de que uno u otro bando gane la guerra. En realidad, nos enfrentamos a una situación sin salida. No importa cuál sea el resultado, la economía mundial estará peor después de que termine la contienda. 

El problema al que se enfrenta la economía mundial es el agotamiento de muchos tipos de recursos simultáneamente. Este agotamiento se ve agravado por el aumento de la población, lo que significa que los recursos disponibles deben proporcionar una vida adecuada a un número cada vez mayor de habitantes del mundo. Debido al agotamiento, la economía mundial está llegando a un punto en el que ya no puede crecer como lo hacía en el pasado. Es probable que la inflación, la escasez de alimentos y los apagones continuos se conviertan en problemas cada vez mayores en muchas partes del mundo. Con el tiempo, es probable que la población disminuya.

En un mundo con recursos inadecuados en relación con la población, es probable que los conflictos armados sean cada vez más comunes.

El conflicto Rusia-Ucrania es un ejemplo de un conflicto asociado a los recursos. Los aliados que pertenecen a la organización de la OTAN han optado por escalar el conflicto Rusia-Ucrania, en parte, porque la existencia del conflicto ayuda a ocultar la escasez de recursos y los altos precios que ya se están produciendo. No importa cómo acabe la guerra, el problema de la escasez de recursos seguirá existiendo. Por lo tanto, el conflicto no puede terminar bien.

Existe un gran problema de agotamiento de recursos que las autoridades de muchos países conocen desde hace mucho tiempo. El problema es tan aterrador que las autoridades han optado por no explicarlo a la población en general.

Los medios convencionales prácticamente nunca mencionan que existe un problema importante con el agotamiento de los recursos. Además del petróleo, el carbón y el gas natural, los recursos con límites incluyen muchos otros minerales, como el cobre, el litio y el níquel. Otros recursos, incluidos el agua dulce y los minerales utilizados para fertilizantes, también están disponibles en cantidades limitadas. Los medios no nos dicen que no hay evidencia de que realmente se pueda hacer una transición a una economía baja en carbono.

El gran problema del agotamiento es la asequibilidad de los productos finales elaborados con recursos de alto precio. El costo de extracción aumenta, pero la capacidad de los ciudadanos del mundo para pagar los productos finales elaborados con estos recursos de alto costo no aumenta. Los precios de las materias primas no suben lo suficiente para cubrir el costo creciente de extracción. Cuando se alcanza este límite de asequibilidad, son los países extractores de recursos, como Rusia, los que se encuentran en una situación terrible con respecto al bienestar de sus poblaciones.

El gran problema que surge debido al agotamiento es, por tanto, un conflicto de precios. Las empresas que extraen recursos necesitan precios elevados para poder reinvertir en nuevas minas, en ubicaciones cada vez más costosas, pero los consumidores no pueden permitirse estos precios elevados.

Como resultado del agotamiento, se necesitan más horas de trabajo, más tiempo de máquinas y un mayor uso de productos energéticos para extraer la misma cantidad de un recurso dado que antes se extraía en otro lugar. La eficiencia creciente tiende a ayudar a los salarios, pero la ineficiencia creciente tiende a funcionar de manera opuesta: los salarios no aumentan, ciertamente no tan rápido como los precios de los productos finales. 

Como resultado, los exportadores de materias primas, como Rusia, se ven atrapados: no pueden aumentar los precios lo suficiente para que las nuevas inversiones sean rentables. El problema es que los consumidores del mundo no pueden pagar los altos precios resultantes de artículos esenciales como alimentos, electricidad y transporte. Rusia afirma disponer de cantidades muy altas de reservas, especialmente de gas natural y carbón. Sin embargo, es dudoso que estas reservas puedan realmente extraerse. A medio y largo plazo, los precios de venta no pueden mantenerse a un nivel suficientemente alto para cubrir el enorme costo de extraer, transportar y refinar estos recursos. 

El crecimiento económico mundial depende en gran medida del aumento del consumo de energía. La razón de una fuerte asociación entre el crecimiento del PIB y el crecimiento del consumo de energía es una razón basada en la física. Producir bienes y dar servicios requiere el consumo de productos energéticos, porque las leyes de la física nos dicen que se requiere energía para mover cualquier objeto de un lugar a otro, o para calentar cualquier objeto. 

Es probable que nos enfrentemos a una economía mundial que colapsa debido a los límites que se están alcanzando. Agregar sanciones contra Rusia empujará aún más a la economía mundial en dirección a este colapso. 

El presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, advierte que es probable que haya escasez de alimentos en muchas partes del mundo como resultado de las sanciones impuestas contra Rusia. Europa se encuentra entre estas partes del mundo.

La historia del mundo muestra que las poblaciones de muchas civilizaciones han superado sus posibilidades de recursos y se han derrumbado. La física señala que este resultado es casi inevitable. 

Los líderes electos necesitan una historia de crecimiento eterno que puedan contarles a sus ciudadanos, por lo que se han desarrollado narrativas creativas que sugieren que los humanos pueden alejarse de los combustibles fósiles si así lo desean. Nadie se detiene a pensar que las economías no pueden seguir existiendo utilizando una cantidad de energía mucho menor, como tampoco un ser humano adulto puede arreglárselas con 500 calorías al día. Ambos son estructuras disipativas; requieren un consumo continuo de energía. Las fábricas cierran cuando se corta la electricidad, el diésel y otros productos energéticos. 

La economía mundial ya está al borde del colapso debido a los límites de recursos que está alcanzando. Detener intencionalmente la producción de Rusia de recursos como fertilizantes y uranio procesado seguramente empeorará la situación, no la mejorará. Una vez que se detenga la producción de Rusia, es probable que sea imposible reiniciar la producción al mismo nivel. Los trabajadores capacitados que pierden sus trabajos probablemente encontrarán trabajos en otros lugares. 

Otro problema importante es la enorme cantidad de deuda que tienen la mayoría de los países del mundo. Con una economía mundial que se desacelere rápidamente, el pago de la deuda con intereses será imposible. Los impagos de la deuda causarán aún más estragos en el sistema económico mundial. 

No sabemos exactamente cuando sucederá todo esto, pero será, probablemente, más pronto que tarde. La situación no pinta nada bien.

miércoles, 9 de marzo de 2022

La extensión mínima del hielo marino antártico

La extensión del hielo marino antártico alcanzó su mínimo anual el pasado 21 de febrero, con una superficie de 1,91 millones de km2. Este valor es el menor valor de la serie histórica. 

La tendencia a largo plazo, desde que se tienen medidas por satélite, es de una estabilidad, tanto en lo que se refiere a la extensión media anual como a la extensión mínima.

Estas últimas semanas se observan valores muy bajos, nunca vistos desde que se tienen datos de observaciones por satélite.






La extensión máxima del hielo marino ártico

La extensión del hielo marino ártico ha llegado a su máximo anual el pasado 22 de febrero, con una superficie de 14,923 millones de km2. Este valor es prácticamente la media de los últimos 4 años, en los que parece que esta extensión máxima se ha estabilizado, rompiendo la tendencia a la baja de los 4 años anteriores, en los que esta superficie máxima fue de solamente 14,5 millones de km2.

La tendencia a largo plazo, desde que se tienen medidas por satélite, es de una disminución de la superficie media anual de 56.000 km2/año, mientras que la tendencia de la extensión máxima es de 40.000 km2/año.












La guerra de Ucrania y los precios de la energía

El ataque de Rusia a Ucrania representa una demanda de un nuevo orden económico mundial que, a largo plazo, soporte precios más elevados de los combustibles fósiles, especialmente del petróleo. Esta economía probablemente se centraría en Rusia y China. El resto de la economía mundial, en la medida en que siga existiendo, deberá arreglarse en gran medida sin combustibles fósiles, aparte de los combustibles fósiles que los países sigan produciendo por sí mismos. La población y el nivel de vida caerán en la mayor parte del mundo. 

Si se puede desarrollar una economía centrada en Rusia y China, el dólar estadounidense dejará de ser la moneda de reserva del mundo. El comercio se realizará en la moneda del nuevo bloque Rusia-China. Fuera de este bloque, las monedas locales tendrán un papel dominante. La mayor parte de la deuda de hoy será finalmente impagada; en la medida en que esta deuda sea sustituida, se sustituirá por deuda en moneda local. 

El problema de fondo es que, a nivel mundial, el consumo de energía per cápita se está reduciendo. El consumo de energía es esencial para la creación de bienes y servicios. 

La disminución de la cantidad de energía por persona hace que, en promedio, se puedan producir cada vez menos productos terminados y servicios per cápita. Algunos países lo hacen mejor que la media; otros lo hacen peor. Con los bajos precios de los combustibles fósiles, Rusia ha ido peor que la media; quiere remediar la situación con unos precios más elevados a largo plazo. Si Rusia puede empezar a transferir sus exportaciones energéticas a China, quizás la nueva economía Rusia-China, con un apoyo limitado del resto del mundo, puede permitirse el lujo de pagar a Rusia los altos precios de los combustibles fósiles que Rusia necesita para mantener su economía.

El problema fundamental detrás de los bajos precios del petróleo recientes es el hecho de que actualmente los consumidores no pueden permitirse los bienes y servicios producidos con los altos precios del petróleo que los productores, como Rusia, necesitan para operar, pagar sueldos lo suficientemente altos y realizar una reinversión adecuada. Poniendo cifras: la economía mundial, sobre todo la economía occidental, no puede pagar por el petróleo más de 80 dólares por barril. Los productores necesitan un precio de más de 120 dólares por barril. 

Europa, en particular, no puede permitirse los elevados precios del petróleo. Si los tipos de interés aumentan en breve, esto empeorará aún más el problema. China parece tener ventajas definidas como socio económico de Rusia.

Teniendo en cuenta los problemas de Europa como importador de energía, China parecería tener la posibilidad de ser un mejor cliente que quizás tolerara precios más altos. Por un lado, China es más eficiente en el uso de productos energéticos que en Europa. Por ejemplo, muchas casas de la mitad sur de China no se calientan en invierno, ya que la gente se abriga en casa cuando llega el invierno. Además, las casas y empresas del norte de China se calientan a veces con el calor residual de las centrales eléctricas de carbón cercanas. Éste es un enfoque muy eficiente para la calefacción. 

China también utiliza más carbón en su combinación energética que Europa. Históricamente, el carbón ha sido mucho menos caro que el petróleo. Lo que se necesita es un precio medio bajo de la energía. Puede tolerarse una pequeña cantidad de petróleo de alto precio en una economía que utiliza principalmente carbón en su combinación energética. Cuando se cuentan todos los costes, la eólica y la solar son fuentes de energía muy caros, lo que contribuye a los problemas de Europa. 

Parece que Rusia ahora teme que esté cerca del colapso, no muy distinto al colapso del gobierno central de la Unión Soviética en 1991. Un colapso de este tipo llevaría a una gran caída del nivel de vida de Rusia, incluso desde el nivel relativamente bajo actual. Lo que parece haber estado detrás del colapso de 1991 es lo mismo que parece estar detrás del miedo actual de Rusia al colapso: los bajos precios del petróleo. 

Rusia se ha dado cuenta de que el resto del mundo depende completamente de sus exportaciones de combustibles fósiles. Debido a esta dependencia, así como a la conexión entre la combustión de combustibles fósiles y la fabricación de productos y servicios terminados, Rusia tiene un gran poder sobre la economía mundial.

Pocas personas en América y Europa se dan cuenta de que la economía mundial depende por completo de las exportaciones de petróleo, carbón y gas natural de Rusia. Esta dependencia puede verse de muchas maneras. Por ejemplo, en 2020, el 41% de las exportaciones mundiales de gas natural provenían de Rusia. El gas natural es especialmente importante para equilibrar la electricidad del viento y solar. 

Sin las exportaciones de gas natural de Rusia y sus afiliados cercanos, no existe posibilidad de suministrar exportaciones de gas natural adecuadas al resto del mundo.

El gasóleo, creado por el refino del petróleo, es otro producto energético que escasea, especialmente en Europa. El combustible diésel se utiliza para alimentar camiones y tractores agrícolas, así como muchos automóviles europeos. Un informe de Argus Media indica que los suministros rusos representan entre el 50% y el 60% de las importaciones marítimas de gasóleo  de Europa, que suman entre 4 y 6 millones de toneladas de combustible al mes. Probablemente sería imposible sustituir estas importaciones, utilizando suministros de otros sitios, sin aumentar el precio de estos combustibles importados hasta un nivel mucho más alto que el actual. Incluso entonces, los países de fuera de Europa se quedarían con un suministro de gasóleo insuficiente. 

El ataque de Rusia a Ucrania parece haber sido realizado por muchas razones. Rusia estaba claramente frustrada con la situación actual, con la OTAN cada vez más asertiva en la propia Ucrania, aunque Ucrania no es miembro de la OTAN. Rusia también es consciente de que, en cierto sentido, tiene mucho más poder sobre la economía mundial de lo que la mayoría de la gente se da cuenta, porque la economía mundial depende por completo de las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia. Las sanciones contra Rusia probablemente perjudicarán tanto o más a los países que las sancionan que a Rusia. 

Si las sanciones realmente hundieran a Rusia, el resultado tendería a empujar toda la economía mundial hacia el colapso, porque el resto del mundo depende mucho de las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia. Existe una respuesta proporcional a la cantidad de energía "disipada": si se desea una mayor producción de bienes y servicios, se requiere más energía. Los cambios de eficiencia pueden ayudar un poco, pero los ahorros de eficiencia tienden a compensarse con las mayores necesidades energéticas del sistema más complejo necesario para conseguir estos ahorros.

Si los precios de la energía no suben lo suficiente, de alguna manera deberemos enfrentarnos a una situación con muy pocos combustibles fósiles. Es dudoso que las renovables duren mucho tiempo porque dependen de los combustibles fósiles para su mantenimiento y reparación. Si no se pueden conseguir precios más altos de la energía, existe una posibilidad significativa de que se vaya en la dirección de empujar a la economía mundial hacia el colapso. 

Vivimos hoy en un mundo con recursos energéticos per cápita cada vez más reducidos. Deberíamos ser conscientes de que estamos llegando a los límites de los combustibles fósiles y otros minerales que podemos extraer, salvo que de algún modo podamos encontrar la forma de conseguir que la economía tolere precios más altos. 

La reducción de las cantidades de energía disponible impulsará una reducción muy significativa del nivel de vida. Al mismo tiempo, desaparecerán programas como los planes de pensiones financiados por el gobierno y los planes de desempleo. Es probable que la electricidad sea intermitente y luego falle completamente. El comercio internacional se reducirá; las economías serán mucho más locales. El peligro al que nos acercamos es que los gobiernos, en todo el mundo, se colapsen o sean derribados por sus ciudadanos infelices. 

Nos han avisado de que llegaríamos a un período de tiempo con graves problemas energéticos. La economía mundial debería haberse dado cuenta de la importancia de los combustibles fósiles y la probabilidad de que la economía mundial se enfrentaría a problemas de agotamiento en la primera mitad del siglo XXI. El primero fue un discurso del contraalmirante Hyman Rickover en 1957. En este discurso, Rickover dijo:

Vivimos en lo que los historiadores podrían llamar algún día a la era de los combustibles fósiles. Con un alto consumo de energía va un alto nivel de vida. . . Una reducción del consumo de energía per cápita siempre ha supuesto en el pasado un declive de la civilización y una reversión a una forma de vida más primitiva. 

. . . es algo desagradable que, según nuestras mejores estimaciones, las reservas totales de combustibles fósiles recuperables a no más del doble del coste unitario actual probablemente se agoten en algún momento entre los años 2000 y 2050, si se tienen en cuenta los niveles de vida actuales y las tasas de crecimiento de la población.

Ya hemos llegado a esa situación. La guerra actual en Ucrania es quizás la primera consecuencia importante del nuevo orden que se está implantando en un mundo con mucha menos energía disponible.

 

lunes, 24 de enero de 2022

Balance del año 2021 (3) - La crisis energética global

El año 2021, se ha caracterizado por una escasez de carbón a nivel mundial. Por una parte, ha habido dificultades para aumentar la producción de carbón para satisfacer las necesidades crecientes de energía y, por otra parte, debido a los sobrecostes que está originando el pico del diésel en la extracción del carbón y también, aunque en menor medida, de los sobrecostes medioambientales.

El consumo de carbón representa el 48% de la energía primaria total consumida, seguido del petróleo (26%), del gas natural (12%), de la energía hidroeléctrica (7%), de las renovables (5%) y de la energía nuclear (2%). De ahí la gran importancia, desde el punto de vista energético, de la escasez de carbón.

Los principales consumidores de carbón en el mundo son la China (54% del consumo total), la India (12%), los Estados Unidos (6%), Japón (3%), la Federación Rusa, Indonesia, África del Sur y Corea del Sur (2% cada uno)

No se ha hablado mucho de ello, pero tanto la China como la India están sufriendo desde hace meses apagones eléctricos repetidos (estamos hablando de dos países que engloban al 35% de la población mundial y que son el primer y el segundo consumidor mundial de carbón). La falta de electricidad está afectando a la producción industrial china, y le está llevando a acaparar otros combustibles, principalmente gas natural, para montar un plan de choque de transición energética.

Entre tanto, Sudáfrica sufre apagones rotatorios por incapacidad de generar suficiente electricidad, también por falta de carbón. Paquistán se ve obligada a usar productos petrolíferos para generar electricidad al tiempo que ha tenido que parar su sector industrial porque no consigue comprar suficiente gas en el mercado internacional.

Como resultado de esta escasez de carbón, la competencia para acceder al gas natural ha aumentado, dando como resultado un aumento muy importante del precio del mismo. El gas se ha convertido en el sustituto natural del carbón térmico. Tanto la China como la India han aumentado su demanda. En España, el precio ha pasado de los 15 a 20 €/MWh de los años anteriores a unos 80 €/MWh en los últimos meses.


Por otra parte, al suministro de gas natural a Europa no está asegurado. Los países centroeuropeos dependen del gas natural ruso para su suministro, pero por motivos políticos (la posible invasión de Ucrania por parte de los rusos impide la inauguración del gasoducto Nord Stream 2: una infraestructura estratégica que tiene 1.200 kilómetros de largo y podría transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año). Alemania contaba con él para asegurarse el suministro energético tras eliminar 16 centrales nucleares.

En cuanto a la segunda fuente energética global, el precio del barril de petróleo Brent se sitúa por encima de los 80 dólares, unos precios que no se veían desde hace varios años. La reciente estrategia de la OPEP buscando reducir la oferta para aguantar el precio, le comienza a dar beneficios y contribuye a que los países productores vuelvan a recuperar su poder frente a los consumidores. La previsión es una gran volatilidad de los precios del petróleo, ya que en los últimos 15 años no se ha invertido suficientemente en la prospección de nuevos yacimientos, debido a la amenaza de nuevas regulaciones para disminuir el consumo de combustibles fósiles.


Nos encontramos, pues, ante la tormenta perfecta que puede desencadenar una nueva crisis, cuyo alcance aún se desconoce, pero que, a día de hoy, ya se deja sentir en los bolsillos de los ciudadanos. Y es que no hay más que ver que la factura eléctrica no para de crecer. Hay que tener en cuenta que el ciclo combinado es el que marca el coste marginal eléctrico y, por tanto, es el responsable de mantener la estabilidad de los precios de la red.

El alza en el precio de las materias primas no solo es exclusiva de la energía, sino que también se ha visto en otros activos como el aluminio o el cobre, que consumen mucha energía para su producción. Todo apunta a que más pronto que tarde tendremos que apretarnos el cinturón ante todas nuestras decisiones de compra.