La disminución de los costes de la energía solar fotovoltaica de los últimos siete años ha sido espectacular. El costo promedio nivelado global para el PV de silicio cristalino ha caído de 315 $por MWh en el tercer trimestre de 2009 a 122 $ a finales de 2015, una caída del 61%, reflejando la deflación en los precios de los módulos, los costos de producción y los gastos de instalación. Y no es solo esto, sino que podemos anticipar que esta bajada de costes seguirá, si miramos los proyectos que tienen lugar en países particulares, como por ejemplo la instalación ACWA en Dubai que, en enero de 2015, se proyectó con un coste de 58,50 dólares por MWh, o con las subastas en la India de finales de 2015 y principios de 2016, con ofertas de 64 $ por MWh (Fortum Finnsuurya Energía en Rajasthan) y 68 $ (SunEdison y Softbank en Andhra Pradesh).
domingo, 18 de diciembre de 2016
El imparable abaratamiento de la energía fotovoltaica
La disminución de los costes de la energía solar fotovoltaica de los últimos siete años ha sido espectacular. El costo promedio nivelado global para el PV de silicio cristalino ha caído de 315 $por MWh en el tercer trimestre de 2009 a 122 $ a finales de 2015, una caída del 61%, reflejando la deflación en los precios de los módulos, los costos de producción y los gastos de instalación. Y no es solo esto, sino que podemos anticipar que esta bajada de costes seguirá, si miramos los proyectos que tienen lugar en países particulares, como por ejemplo la instalación ACWA en Dubai que, en enero de 2015, se proyectó con un coste de 58,50 dólares por MWh, o con las subastas en la India de finales de 2015 y principios de 2016, con ofertas de 64 $ por MWh (Fortum Finnsuurya Energía en Rajasthan) y 68 $ (SunEdison y Softbank en Andhra Pradesh).
viernes, 11 de noviembre de 2016
Una predicción para el año 2100 si seguimos aumentando la emisión de gases de efecto invernadero
El aumento de las
concentraciones atmosféricas de CO2 causa un desequilibrio en el
balance de calor de la Tierra: se retiene más calor del que se expulsa, lo que
a su vez genera un calentamiento global de la superficie. La sensibilidad
climática es un término utilizado para describir la cantidad de calentamiento
que se espera que resulte después de un aumento en la concentración de CO2.
Este número se calcula tradicionalmente utilizando modelos informáticos
complejos del sistema climático, pero a pesar de décadas de trabajo, el número
sigue siendo objeto de incertidumbre.
En la actualidad, nuestro
planeta está en una fase cálida -un período interglacial- y la creciente
sensibilidad climática asociada debe tenerse en cuenta para proyecciones
futuras de calentamiento inducidas por las actividades humanas.
martes, 27 de septiembre de 2016
La extensión máxima del hielo marino antártico
El pasado 28 de agosto la
extensión del hielo marino antártico llegó a su máximo anual, con una extensión
de 18,52 millones de km2.
Esta extensión es mucho menor
que la de los años anteriores, sobre todo la del año 2015, que fue el máximo
desde que se tienen datos medidos por satélite. Puede ser que los efectos de la
Oscilación Interdecadal del Pacífico, que ha pasado a ser positiva hace un par
de años, tenga alguna influencia en lo que parece un cambio de tendencia en la
variación de la extensión del hielo marino antártico.
La temperatura de los dos últimos millones de años y la sensibilidad climática
Se acaba de publicar el
artículo "The Evolution of Global Temperature over the Past Two Million
Years", donde se dan los mejores datos existentes hasta la fecha de la
evolución de la temperatura global en la superficie del planeta de los últimos
dos millones de años.
El meollo de este estudio es
una síntesis de núcleos de 60 sedimentos marinos del océano profundo que vienen
de todas partes del mundo.
Se observa que la temperatura
fue disminuyendo hasta hace 1,2 millones de años, y que se ha estancado desde
entonces. Podemos observar también el cambio, en el mismo período, de ciclos
glaciales de 41.000 a ciclos de 100.000 años aproximadamente. Cambio que todavía no tiene una explicación convincente al día de hoy.
Los datos de este estudio han
sido muy bien recibidos por la comunidad científica, ya que son los más completos y fiables publicados hasta ahora. Las conclusiones a las que
ha llegado, en cambio, han sido objeto de mucha controversia. En efecto, este
estudio sugiere que el aumento de la temperatura en los próximos mil años
podría subir entre 3 y 7 °C.
Llega a esta conclusión estudiando la correlación entre la temperatura y la
concentración de gases de efecto invernadero de los últimos 805.000 años, lo que da un aumento de 7 a 13 °C al doblar la concentración de CO2 (con un
intervalo de confianza del 95 %), que es lo que llamamos sensibilidad del
clima.
Si, para simplificar, hacemos el cálculo con una
correlación logarítmica entra la concentración de CO2 y la
temperatura global de los últimos 805.000 años, extrapolando a valores
actuales, encontramos que, con una concentración de 300 ppm, la temperatura
sería de -1,5 °C, y
con una concentración de 420 ppm, la temperatura sería de +3,5 °C, un aumento de unos 5 °C.
Sin embargo, correlación no
es lo mismo que causa. En este caso, la causa son las variaciones de la órbita
terrestre, que modifican a la vez la temperatura y la concentración de CO2.
Algunos científicos, críticos con esta conclusión del artículo citado, estiman
que, de esta correlación, probablemente las dos terceras partes son debidas a
las variaciones orbitales, y únicamente una tercera parte a las variaciones de
la concentración de CO2.
jueves, 15 de septiembre de 2016
La extensión del hielo ártico
Es muy probable que el pasado
día 7 de setiembre se haya llegado a la extensión mínima anual del hielo
ártico, cuyo valor ha sido de 4,08 millones de km2.
Este valor sigue en la línea
del de los últimos años: en los años transcurridos entre el 2010 y el 2016, el
promedio de la extensión mínima anual ha sido de 4,39 millones de km2,
1 millón menos que en la década 2000-2009 y 2 millones menos que en la década
1990-1999.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Las emisiones de CO2 del año 2015
Según la última edición de
Statistical Review of World Energy Report, publicado por BP, las emisiones de
CO2 provenientes del consumo de petróleo, gas y carbón del año 2015
han sido de 33.508 millones de toneladas, una cifra prácticamente igual a la
del año anterior (33.473 Mt).
Por países, entre China, con
una emisión de 9.154 MT, y los EEUU, con una emisión de 5.486 MT, representan
un 44 % de las emisiones globales del año 2015. Desde el año 2006, China emite
más CO2 que los EEUU, aunque, si medimos la emisión por habitante, la de los
EEUU (17,1 T/hab) es todavía 2,5 veces mayor que la de China (6,7 T/hab).
La emisión por habitante de España ha sido, en el año 2015, de 6,3 T/hab.
Nota: estos datos no tienen en cuenta el CO2 emitido por otras fuentes, ni el CO2 que se haya podido secuestrar por diferentes medios. Por tanto, estas cifras no coinciden con las oficiales de cada país, pero nos dan una buena idea de la tendencia de las emisiones de CO2.
La emisión por habitante de España ha sido, en el año 2015, de 6,3 T/hab.
Nota: estos datos no tienen en cuenta el CO2 emitido por otras fuentes, ni el CO2 que se haya podido secuestrar por diferentes medios. Por tanto, estas cifras no coinciden con las oficiales de cada país, pero nos dan una buena idea de la tendencia de las emisiones de CO2.
Etiquetas:
concentración y emisiones de CO2
sábado, 23 de abril de 2016
La “nube misteriosa” del año 536
Los cronistas de la época escribieron
sobre una “nube misteriosa", que difuminaba la luz del sol sobre el
Mediterráneo en 536 y 537 de la nuestra era. Los anillos de los árboles son
testigos de las malas condiciones de crecimiento de los árboles a lo largo de
todo el hemisferio norte. Diríamos que en 536 y los siguientes hubo una
opacidad a la atmósfera debida a un fenómeno natural inusual. Las crisis
sociales, incluyendo la primera plazca pandémica europea, que empezó 541, se
asocian a este fenómeno.
Sólo recientemente los investigadores han encontrado pruebas concluyentes de un origen volcánico de la disminución de la luz solar del año 536, basándose en trazas de azufre volcánico en núcleos de hielo de Groenlandia y el Antártida, procedentes de dos grandes erupciones recientemente datadas en 536 y 540.
El impacto del doble acontecimiento volcánico de los años 536 y 540 sobre el clima del hemisferio norte fue más fuerte que cualquier otro acontecimiento documentado de los últimos 1200 años. Sólo una de las dos erupciones habría dado lugar a un significativo enfriamiento de la superficie de la Tierra. Pero dos erupciones, tan cercanas en el tiempo, causaron la que fue probablemente la década más fría de los últimos 2000 años.
Utilizando los datos disponibles de los núcleos de hielo y las descripciones de la claridad solar hechos por los estudiosos de aquella época, los científicos han podido simular el impacto de las erupciones de los años 536 y 540. Con estos datos se estimó la magnitud de las erupciones y su ubicación aproximada a la Tierra y, a continuación, simularon la propagación y los efectos de las nubes de aerosoles resultantes de la inyección volcánica de azufre a la estratosfera. Esto reveló que después de las erupciones, la radiación solar a la superficie de la Tierra se redujo fuertemente sobre el hemisferio norte durante varios años, y causó una disminución en la temperatura mediana hemisférica de hasta 2º C.
A – variación de las temperaturas al hemisferio norte
La relación entre la "nube misteriosa" del 536 y la transición de la Antigüedad a la Edad Media es un tema de gran interés histórico. Las erupciones volcánicas en el pasado más reciente han impactado las sociedades humanas. Por ejemplo, en 1815 el volcán Tambora de Indonesia lanzó tanta ceniza y azufre a la atmósfera que en 1816 es conocido como "el año sin verano" en Europa y Norteamérica, donde las temperaturas inusualmente bajas condujeron a la pérdida de cosechas y a un hambre generalizada, tal como en Cataluña lo explica el Barón de Maldà.
Los científicos utilizaron sus simulaciones de modelos climáticos para estimar directamente el impacto de las erupciones sobre la agricultura en Europa, e identificaron el norte de Europa y, en particular, los países escandinavos como los lugares que probablemente sufrieron más bajo las condiciones de frío después de las erupciones. Este resultado apoya a la teoría de una conexión entre las erupciones y la evidencia arqueológica de una crisis social a gran escala en los países escandinavos al siglo VI.
Cuales fueron exactamente los volcanes responsables de estos aerosoles nubes sigue siendo un enigma. Se están discutiendo varios candidatos, incluyendo volcanes en América Central, Indonesia y Norteamérica. Futuros estudios serán necesarios para mostrar la fuente exacta de las nubes de aerosol de los años 536/540.
Climatic and societal impacts of a volcanic double event at the dawn of the Middle Ages
Sólo recientemente los investigadores han encontrado pruebas concluyentes de un origen volcánico de la disminución de la luz solar del año 536, basándose en trazas de azufre volcánico en núcleos de hielo de Groenlandia y el Antártida, procedentes de dos grandes erupciones recientemente datadas en 536 y 540.
El impacto del doble acontecimiento volcánico de los años 536 y 540 sobre el clima del hemisferio norte fue más fuerte que cualquier otro acontecimiento documentado de los últimos 1200 años. Sólo una de las dos erupciones habría dado lugar a un significativo enfriamiento de la superficie de la Tierra. Pero dos erupciones, tan cercanas en el tiempo, causaron la que fue probablemente la década más fría de los últimos 2000 años.
Utilizando los datos disponibles de los núcleos de hielo y las descripciones de la claridad solar hechos por los estudiosos de aquella época, los científicos han podido simular el impacto de las erupciones de los años 536 y 540. Con estos datos se estimó la magnitud de las erupciones y su ubicación aproximada a la Tierra y, a continuación, simularon la propagación y los efectos de las nubes de aerosoles resultantes de la inyección volcánica de azufre a la estratosfera. Esto reveló que después de las erupciones, la radiación solar a la superficie de la Tierra se redujo fuertemente sobre el hemisferio norte durante varios años, y causó una disminución en la temperatura mediana hemisférica de hasta 2º C.
A – variación de las temperaturas al hemisferio norte
B
y C – variación geográfica de las temperaturas en verano (B) y en invierno (C)
La relación entre la "nube misteriosa" del 536 y la transición de la Antigüedad a la Edad Media es un tema de gran interés histórico. Las erupciones volcánicas en el pasado más reciente han impactado las sociedades humanas. Por ejemplo, en 1815 el volcán Tambora de Indonesia lanzó tanta ceniza y azufre a la atmósfera que en 1816 es conocido como "el año sin verano" en Europa y Norteamérica, donde las temperaturas inusualmente bajas condujeron a la pérdida de cosechas y a un hambre generalizada, tal como en Cataluña lo explica el Barón de Maldà.
Los científicos utilizaron sus simulaciones de modelos climáticos para estimar directamente el impacto de las erupciones sobre la agricultura en Europa, e identificaron el norte de Europa y, en particular, los países escandinavos como los lugares que probablemente sufrieron más bajo las condiciones de frío después de las erupciones. Este resultado apoya a la teoría de una conexión entre las erupciones y la evidencia arqueológica de una crisis social a gran escala en los países escandinavos al siglo VI.
Cuales fueron exactamente los volcanes responsables de estos aerosoles nubes sigue siendo un enigma. Se están discutiendo varios candidatos, incluyendo volcanes en América Central, Indonesia y Norteamérica. Futuros estudios serán necesarios para mostrar la fuente exacta de las nubes de aerosol de los años 536/540.
Climatic and societal impacts of a volcanic double event at the dawn of the Middle Ages
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