jueves, 4 de julio de 2013

El decenio climático 2001-2010, según la OMM


Se ha publicado recientemente por la Organización Mundial Meteorológica (OMM) el estudio 'El estado del clima mundial2001-2010. Un decenio de fenómenos climáticos extremos'

El decenio más cálido

El período comprendido entre 2001 y 2010 fue el decenio más cálido jamás registrado desde que se empezaron a realizar mediciones en la época moderna hacia 1850. Se estima que la temperatura media mundial del aire sobre la superficie terrestre durante este período de 10 años fue de 14,47 °C ± 0,1 °C, es decir, 0,47 °C ± 0,1 °C por encima de la media mundial del período comprendido entre 1961 y 1990 que fue de +14,0 °C y +0,21 ± 0,1 °C por encima de la media mundial registrada entre 1991 y 2000. Esto es, 0,88 ºC por encima de la temperatura media durante el primer decenio del siglo XX (1901-1910).

Temperatura (°C) decenal combinada del aire a nivel mundial sobre la superficie terrestre y la superficie del mar obtenida a partir del promedio de los tres conjuntos de datos independientes mantenidos por el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica del Reino Unido y la Dependencia de investigación climática de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido (HadCRU), el Centro Nacional de Datos Climáticos de la NOAA (NCDC) y el Instituto Goddard de Investigaciones Espaciales, dirigido por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA-GISS). La línea gris horizontal indica el valor medio a largo plazo para el período 1961-1990 (14 °C)

Si se realiza un análisis por regiones, se observará que en la mayoría de las diversas partes del mundo también se registraron temperaturas por encima de la media durante el decenio mencionado, en particular en 2010, año en el que algunas zonas se batieron los récords en más de 1 ºC. A escala nacional, una gran mayoría de países respondieron a la encuesta de la OMM e informaron haber vivido el decenio más cálido jamás registrado. Entre 2001 y 2010 muchos países y regiones de gran extensión geográfica registraron anomalías que superaron +1 ºC respecto a la media a largo plazo registrada durante el período comprendido entre 1961 y 1990.

Frío y calor extremos

Aunque la temperatura media anual es un indicador climático importante, las temperaturas que experimentan las personas pueden variar notablemente de un día a otro y a lo largo de un año debido a la variabilidad natural del clima. Al mismo tiempo, la influencia de la actividad humana probablemente ha acentuado las temperaturas máximas de días y noches extremadamente cálidos, y las temperaturas mínimas de días y noches extremadamente fríos, siendo más probable que improbable que el cambio climático inducido por la actividad humana haya aumentado el riesgo de olas de calor.

Según refleja la encuesta de la OMM, 56 países (el 44 por ciento) han señalado que la temperatura máxima diaria absoluta durante el período comprendido entre 1961 y 2010 se registró en el decenio de 2001-2010, frente al 24 por ciento de ellos que la registraron en 1991-2000, y el 32 por ciento restante que la registraron durante alguno de los tres decenios anteriores. Por el contrario, el 11 por ciento (14 de 127) de los países, señalaron que su temperatura mínima diaria absoluta se registró en el decenio de 2001-2010, frente al 32 por ciento que la registraron entre 1961 y 1970 y alrededor del 20 por ciento que lo hicieron en cada uno de los decenios intermedios.

Precipitaciones, inundaciones y sequías

En todo el mundo, las precipitaciones, inundaciones y sequías varían naturalmente de un año a otro y de un decenio a otro. Además, como el aire cálido puede retener más humedad, es probable que el cambio climático haya influido en la probabilidad e intensidad de los episodios de precipitaciones extremas. El aumento de las temperaturas acelera el ciclo hidrológico que debería contribuir a que se produjeran precipitaciones más intensas y una mayor evaporación. El mayor número de registros nacionales para los episodios de precipitaciones extremas de 24 horas, como se indica en la encuesta de la OMM, se produjo en los últimos dos decenios, esto es, entre 1991 y 2010.

Registros nacionales absolutos de las precipitaciones totales en 24 horas en los últimos cinco decenios (Fuente: Encuesta de la OMM)

El promedio de las precipitaciones en la superficie terrestre a nivel mundial durante el período comprendido entre 2001 y 2010 estuvo por encima del promedio registrado entre 1961 y 1990. Fue el decenio más húmedo desde 1901, a excepción del decenio de 1950. Además, 2010 fue el año más húmedo jamás registrado a nivel mundial. Los años más húmedos anteriores fueron 1956 y 2000, que, al igual que la segunda mitad de 2010, coincidieron con intensos episodios de La Niña.

Anomalía de la precipitación decenal mundial (en mm) con respecto a las normales estándar de la OMM para 1961-1990 (Fuente: NOAA-NCDC)

Tormentas violentas

Según el Centro Nacional de Datos Climáticos de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA), 2001-2010 fue el decenio en el que la actividad de los ciclones tropicales alcanzó el nivel más elevado registrado en la cuenca del Atlántico Norte desde 1855. Se registró un promedio de 15 tormentas con nombre al año, muy por encima del promedio a largo plazo de 12 tormentas con nombre al año.

Conclusiones

Si bien los climatólogos consideran que aún no es posible atribuir fenómenos extremos individuales al cambio climático, sus conclusiones apuntan cada vez más a que muchos fenómenos recientes habrían ocurrido de forma diferente o no habrían ocurrido en absoluto si no existiera el cambio climático. Por ejemplo, la probabilidad de que se produjera la ola de calor que afectó a Europa en 2003 aumentó considerablemente con el incremento de las temperaturas mundiales.

No existe una tendencia definida en cuanto a los ciclones tropicales y las tormentas extratropicales a nivel mundial.


lunes, 1 de julio de 2013

La relación entre El Niño y el calentamiento global


La capacidad de predecir cómo responderá al calentamiento global el fenómeno El Niño (ENSO = El Niño Southern Oscillation) tiene gran importancia, ya que afecta a millones de personas. Los registros instrumentales son demasiado recientes (teniendo en cuenta las oscilaciones naturales del fenómeno) para determinar si las variaciones que se observan son simplemente naturales o atribuibles al calentamiento global.

En un artículo El Niño modulations over the past seven centuries, un equipo internacional de científicos ha recopilado 2.222 cronologías de anillos de árboles de los últimos siete siglos, tanto de los trópicos como de las latitudes medias en ambos hemisferios. Los anillos de los árboles han demostrado ser una buena representación de la temperatura y de las precipitaciones.

Estos registros indican que El Niño fue inusualmente activo en el siglo XX en comparación con los últimos siete siglos, y está fuera de su variabilidad natural, lo que apoya la idea de que la actividad inusualmente alta del ENSO en el siglo XX es una consecuencia del calentamiento global. Si esta respuesta del fenómeno El Niño al calentamiento global continúa, dará lugar a más fenómenos extremos, como inundaciones o sequías.



El gráfico muestra la variabilidad de El Niño según los anillos de los árboles (azul) y según las medidas instrumentales (rojo). Las líneas de puntos indican la frontera de la variabilidad natural. El comportamiento de El Niño en los últimos decenios está fuera de esta variabilidad natural.


miércoles, 26 de junio de 2013

El precio de la electricidad subirá en julio


Se ha celebrado la subasta de energía eléctrica para el consumo del tercer trimestre correspondiente a los usuarios de la TUR (tarifa de último recurso), con un resultado de una subida del 6,5 % respecto de la subasta del segundo trimestre. Como este precio represente aproximadamente la mitad del precio facturado, el aumento debería ser del orden del 3 %.


Se calcula que la subida final será del 1,2 %, a causa de evolución a la baja de los pagos por capacidad, la prima de riesgo, las pérdidas y los mercados de ajuste.

Todo esto a la espera de los cambios regulatorios que se deben anunciar próximamente, que son urgentes, ya que el déficit de tarifa alcanza los 28.000 millones.


El aumento de los incendios en Australia


El cambio climático está incrementando el riesgo de incendios en todo el mundo. En Australia, hogar de algunas de las regiones más propensas a los incendios en la Tierra, los incendios forestales podrían ser una muestra de lo que está por llegar.

En el artículo Australian inferno previews  fire-prone future, publicado por la revista New Scientist el pasado enero, se dice que “la ola de calor rompió registros y la Oficina de Meteorología de Australia lo ha calificado como "coherente" con el cambio climático. La temperatura media en todo el país llegó a 40,33 °C la semana pasada, batiendo un récord de 1976 de 40,17 °C. En 1973, la temperatura media máxima se mantuvo por encima de 39 °C durante cuatro días. La semana pasada, se mantuvo así durante siete días. Estamos absolutamente aniquilando registros".


En estos registros se hacen más probables por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (véase el gráfico, en el que se muestra el efecto de un aumento de 1 ºC en la temperatura media sobre la frecuencia de los calores “extremos”). Otros factores que ayudan a los incendios de combustible también empeorar a medida que el clima continúa calentándose. El aumento de la concentración de dióxido de carbono elevada en la atmósfera abonará las plantas durante los períodos húmedos, creando más combustible. Con el aumento de la variabilidad, en los períodos húmedos se impulsará el crecimiento de las plantas, y serán seguidos por períodos de sequía más extremos, lo que equivale a una tormenta perfecta para que se produzcan más incendios. La conclusión es que los incendios son más probables, y es probable que sean mayores.

Las predicciones son inquietantes. Los estudios señalan que el riesgo de incendios extremos podría aumentar un 50 % en 2050 en el sureste de Australia, y un 25 % en Nueva Gales del Sur y en las costas de Queensland.

martes, 25 de junio de 2013

El calentamiento global y el régimen monzónico


Las lluvias diarias en la India podrían ser mucho más variables debido al cambio climático, lo que podría poner en riesgo a millones de agricultores pobres y reducir la productividad agrícola del país. El monzón de la India es un sistema complejo que es probable que cambie con el calentamiento global futuro. Unas lluvias extremas, por ejemplo, comportan el riesgo de inundaciones y pérdidas de cosechas.

Las simulaciones por ordenador con un amplio conjunto de 20 modelos climáticos muestran de manera consistente que la variabilidad diaria de las precipitaciones monzónicas de la India podría aumentar, según un estudio publicado recientemente por científicos del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, cuyo título es Enhanced future variability during India'srainy season.

Este aumento de la variabilidad de los monzones se traducirá en impactos potencialmente graves.  Aunque la precipitación media estacional se mantendría sin cambios, los impactos podrían ser sustanciales.

Centrarse en las precipitaciones medias no siempre es útil si la lluvia cae torrencialmente y después es seguida por una sequía, lo que puede ser devastador, aunque el promedio sea normal


En un escenario en el que los gases de efecto invernadero se continúen emitiendo como hasta ahora, el aumento de la variabilidad diaria de las precipitaciones monzónicas sería del 13 al 50 %. Incluso si el calentamiento global se limitase al umbral de 2 ºC, la variabilidad adicional diaria aumentaría entre el 8 y el 24 % respecto del nivel pre-industrial, de acuerdo con el análisis de los autores del artículo.

El resultado es que por cada grado Celsius de calentamiento  se producirá entre el 4 y el 12 % de aumento de la variabilidad de las precipitaciones monzónicas diarias en la India.

Alrededor del 80 por ciento de las precipitaciones anuales en la India se producen durante la estación del monzón de junio a septiembre. Los factores que podrían perturbar la regularidad de estas precipitaciones incluyen la mayor capacidad de retención de humedad de un aire más caliente, pero también fenómenos más complejos como un enfriamiento en la atmósfera superior que cambiaría la presión atmosférica actual y de ese modo los patrones de lluvia.

sábado, 8 de junio de 2013

El aumento de la concentración de CO2 aumenta el “verdor” de algunas regiones


Desde principios de los años 1980 se observa un incremento del follaje verde en todo el mundo. Se sospechaba que, al menos en parte, este fenómeno era debido al aumento de la concentración del CO2 en la atmósfera. Ahora, un estudio de las regiones áridas de todo el mundo llega a la conclusión de que esta “fertilización” es, en efecto, debida al aumento de la concentración de CO2. Este estudio se titula CO2 fertilisation has increased maximum foliage cover across the globe's warm, arid environments. Este estudio se centra en la esquina suroeste de América del Norte, en el interior de Australia, en el Oriente Medio y en algunas partes de África.


Los autores han desarrollado y aplicado un modelo matemático para predecir el efecto de fertilización del CO2, y han comparado su predicción mediante el estudio de las imágenes de satélite y diferenciando la influencia del dióxido de carbono de la de otros factores tales como la precipitación, temperatura del aire, la cantidad de luz, y los cambios de uso del suelo.

El modelo predijo que el follaje se incrementaría en un 5 a 10 por ciento, teniendo en cuenta el aumento del 14 por ciento en la concentración de CO2 atmosférico durante el período de estudio. Los datos de los satélites han mostrando un incremento del 11 por ciento después de descontar la influencia de las variaciones de la precipitación, lo que es bastante coherente con las hipótesis del modelo.

Para diferenciar el efecto fertilización real debido al aumento del CO2 de otros factores ambientales en estas regiones, los investigadores promediaron primero el verdor de cada lugar a través de períodos de 3 años para dar cuenta de los cambios en la humedad del suelo y, a continuación, agruparon los datos de “verdor” de las diferentes ubicaciones de acuerdo con sus cantidades de precipitación. El equipo identificó a continuación la cantidad máxima de follaje que cada grupo podría alcanzar para una precipitación dada, y siguieron las variaciones del follaje máximo a lo largo de 20 años. Esto les permitió eliminar la influencia de la precipitación y otras variaciones climáticas y reconocer la tendencia a largo plazo del “verdor”.

Además, por lo menos en las regiones secas, el efecto de fertilización causado por el aumento de la concentración del CO2 podría cambiar los tipos de vegetación que predominan en esas regiones, ya que los árboles están invadiendo las zonas de pasto. La explicación podría ser que las plantas leñosas tienen más raíces que las hierbas, por lo que se podrían beneficiar más del aumento del CO2.

No hay duda de que este estudio revela un aspecto positivo del aumento de la concentración del CO2 atmosférico. Sin embargo, no hay que deducir que aumentarán las cosechas, como ya vimos en una entrada anterior.

lunes, 3 de junio de 2013

¿Los CFC, y no el CO2, causa del calentamiento global?


Los clorofluorocarbonos (CFC) son los culpables del calentamiento global desde la década de 1970 y no el dióxido de carbono, según un polémico estudio de Qing-Bin Lu, profesor de física y astronomía, la biología y la química en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Waterloo, publicado hace pocos días, titulado Cosmic-Ray-Driven Reaction and Greenhouse Effect of Halogenated Molecules: Culprits for Atmospheric Ozone Depletion and GlobalClimate Change.

Se sabe que los CFC vacían la capa de ozono, pero un análisis estadístico en profundidad sugiere que los CFC pueden ser también el motor clave en el cambio climático global, en lugar de dióxido de carbono (CO2).

La teoría convencional dice que la emisión de gases no CFC debidos a la actividad humana, como el dióxido de carbono, es la que ha contribuido principalmente al calentamiento global. Pero hay datos que se remontan a la Revolución Industrial que muestran convincentemente que la comprensión convencional está equivocada, según el autor. De hecho, continúa, los datos muestran que los CFC junto con los rayos cósmicos causan ​​tanto el agujero de ozono polar como el calentamiento global.

La mayoría de las teorías convencionales esperan que las temperaturas mundiales seguirán aumentando a medida que los niveles de CO2 siguen aumentando, como lo han hecho desde 1850 Lo que sorprende es que desde el año 2002, las temperaturas globales han disminuido. Esta disminución coincide con una disminución de los CFC en la atmósfera. Según los cálculos del autor, el efecto invernadero de los CFC explica el calentamiento global de unos 0,6 °C desde 1950 hasta 2002. Desde entonces la cantidad de CFC en la atmósfera ha disminuido, y lo mismo ha hecho la temperatura global. Según esta hipótesis, esta tendencia al enfriamiento va a continuar durante los próximos 50-70 años a la vez que la cantidad de CFC en la atmósfera siga disminuyendo, como se ve en la figura.



Los datos registrados desde 1850 hasta 1970, antes de que las emisiones de CFC fueran significativas, muestran que los niveles de CO2 aumentaron significativamente como resultado de la revolución industrial, pero la temperatura global, excluido el efecto solar, se mantuvo casi constante. Con el modelo convencional de calentamiento causado por el CO2, las temperaturas deberían haber aumentado en 0,6 °C durante el mismo período, un aumento similar al del período de 1970 a 2002.

En una entrada anterior ya habíamos hablado de este tema.