lunes, 13 de septiembre de 2010

Las corrientes oceánicas (2)

La energía que origina a las corrientes en los mares procede principalmente del Sol. Cuando en la atmósfera se generan diferentes temperaturas por el calentamiento solar se producen los vientos, y éstos causan el movimiento del agua superficial del océano, que se suma a los desplazamientos de las masas de agua producidos por cambios de densidad, dando origen a las corrientes.

Sin embargo, éstas no son las únicas causas que producen la circulación oceánica: existen otros factores como el campo gravitacional, la rotación de la Tierra (efecto de Coriolis), la fricción, la fuerza de las mareas y la presión atmosférica.

El efecto de Coriolis hace que las corrientes en el hemisferio norte se muevan en el sentido de las agujas del reloj, mientras que en el, hemisferio sur lo hagan en sentido antihorario, lo que da lugar a la existencia de cinco vórtices (o giros) principales en las corrientes oceánicas: los del Atlántico Norte, del Atlántico Sur, del Pacífico norte, del Pacífico Sur y del Indico.



Las corrientes superficiales están relacionadas con el régimen de vientos y ayudan a regular la temperatura atmosférica, su circulación es independiente en los hemisferios Norte y Sur y tienen influencia hasta unos 2.000 metros de profundidad.

Durante el verano, el océano absorbe la fuerte radiación solar, la almacena en forma de calor que luego se redistribuye a través de las diversas corrientes superficiales del océano que mueven las masas de agua caliente hacia latitudes más altas y las masas de agua fría hacia las zonas tropicales y ecuatoriales donde se calientan.


Las corrientes superficiales también están influenciadas por la posición de las masas continentales. Mientras en el Pacífico las corrientes se corresponden aproximadamente con los patrones de los vientos de superficie, en los océanos Indico y Atlántico, el patrón de las corrientes es más complejo. En el Atlántico Norte, la Corriente del Golfo transporta las aguas cálidas hacia el norte, y una corriente de retorno de agua fría circula hacia el sur sobre el fondo oceánico.

Este intercambio norte-sur tiene una fuerte influencia en las temperaturas atmosféricas. Se estima que si no fuera por ellas, el flujo de calor desde las latitudes del sur a latitudes altas sería dos veces menor, de modo que el contraste entre el clima de ambas latitudes sería aún más marcado: sería más frío en los polos y más caliente en el ecuador.

Afloramientos o surgencias (upwelling). Existen zonas donde las aguas profundas afloran a la superficie. Estos afloramientos o surgencias (upwelling en inglés) tienen lugar en donde las aguas superficiales, por efecto de los vientos y de la rotación terrestre, tienden a alejarse mar adentro. Ocurre esto especialmente en las cuatro márgenes orientales de las cuencas oceánicas del Atlántico (norte y sur) y del Pacífico (norte y sur). A lo largo de estas costas los afloramientos dan lugar a la aparición de corrientes de aguas frías (las que van desde Galicia hasta Canarias, y la llamada de Benguela, que bordea Namibia y Angola en el Atlántico, la de California en el Pacífico Norte y la de Humboldt, en el Pacífico Sur).

Estas aguas frías traen a la superficie sedimentos ricos en nutrientes, lo que permite mantener una importante vida marina.


Las corrientes profundas no están directamente influenciadas por los patrones de viento, sino que son controladas por los cambios de temperatura y salinidad del agua.



Estas corrientes profundas tienen su origen en el Atlántico Norte, donde el agua fría (enfriada por los vientos fríos de Canadá), salada, densa y bien oxigenada se sumerge hacia las profundidades, fluyendo hacia el sur por el fondo del océano en todo el Atlántico, cruzando el océano Índico, y luego de regreso al norte a lo largo del Pacífico, para resurgir en el Pacífico Norte, fría y poco oxigenada. Estas aguas se calientan y se oxigenan lo largo de su recorrido por la superficie, del Pacífico al Atlántico, y se enfrían de nuevo en el Atlántico Norte, donde se hunden para repetir el ciclo. Se tarda unos 1000 años para un viaje de ida y vuelta. En las figuras se puede ver el esquema global de las principales corrientes oceánicas.

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