miércoles, 9 de marzo de 2022

La guerra de Ucrania y los precios de la energía

El ataque de Rusia a Ucrania representa una demanda de un nuevo orden económico mundial que, a largo plazo, soporte precios más elevados de los combustibles fósiles, especialmente del petróleo. Esta economía probablemente se centraría en Rusia y China. El resto de la economía mundial, en la medida en que siga existiendo, deberá arreglarse en gran medida sin combustibles fósiles, aparte de los combustibles fósiles que los países sigan produciendo por sí mismos. La población y el nivel de vida caerán en la mayor parte del mundo. 

Si se puede desarrollar una economía centrada en Rusia y China, el dólar estadounidense dejará de ser la moneda de reserva del mundo. El comercio se realizará en la moneda del nuevo bloque Rusia-China. Fuera de este bloque, las monedas locales tendrán un papel dominante. La mayor parte de la deuda de hoy será finalmente impagada; en la medida en que esta deuda sea sustituida, se sustituirá por deuda en moneda local. 

El problema de fondo es que, a nivel mundial, el consumo de energía per cápita se está reduciendo. El consumo de energía es esencial para la creación de bienes y servicios. 

La disminución de la cantidad de energía por persona hace que, en promedio, se puedan producir cada vez menos productos terminados y servicios per cápita. Algunos países lo hacen mejor que la media; otros lo hacen peor. Con los bajos precios de los combustibles fósiles, Rusia ha ido peor que la media; quiere remediar la situación con unos precios más elevados a largo plazo. Si Rusia puede empezar a transferir sus exportaciones energéticas a China, quizás la nueva economía Rusia-China, con un apoyo limitado del resto del mundo, puede permitirse el lujo de pagar a Rusia los altos precios de los combustibles fósiles que Rusia necesita para mantener su economía.

El problema fundamental detrás de los bajos precios del petróleo recientes es el hecho de que actualmente los consumidores no pueden permitirse los bienes y servicios producidos con los altos precios del petróleo que los productores, como Rusia, necesitan para operar, pagar sueldos lo suficientemente altos y realizar una reinversión adecuada. Poniendo cifras: la economía mundial, sobre todo la economía occidental, no puede pagar por el petróleo más de 80 dólares por barril. Los productores necesitan un precio de más de 120 dólares por barril. 

Europa, en particular, no puede permitirse los elevados precios del petróleo. Si los tipos de interés aumentan en breve, esto empeorará aún más el problema. China parece tener ventajas definidas como socio económico de Rusia.

Teniendo en cuenta los problemas de Europa como importador de energía, China parecería tener la posibilidad de ser un mejor cliente que quizás tolerara precios más altos. Por un lado, China es más eficiente en el uso de productos energéticos que en Europa. Por ejemplo, muchas casas de la mitad sur de China no se calientan en invierno, ya que la gente se abriga en casa cuando llega el invierno. Además, las casas y empresas del norte de China se calientan a veces con el calor residual de las centrales eléctricas de carbón cercanas. Éste es un enfoque muy eficiente para la calefacción. 

China también utiliza más carbón en su combinación energética que Europa. Históricamente, el carbón ha sido mucho menos caro que el petróleo. Lo que se necesita es un precio medio bajo de la energía. Puede tolerarse una pequeña cantidad de petróleo de alto precio en una economía que utiliza principalmente carbón en su combinación energética. Cuando se cuentan todos los costes, la eólica y la solar son fuentes de energía muy caros, lo que contribuye a los problemas de Europa. 

Parece que Rusia ahora teme que esté cerca del colapso, no muy distinto al colapso del gobierno central de la Unión Soviética en 1991. Un colapso de este tipo llevaría a una gran caída del nivel de vida de Rusia, incluso desde el nivel relativamente bajo actual. Lo que parece haber estado detrás del colapso de 1991 es lo mismo que parece estar detrás del miedo actual de Rusia al colapso: los bajos precios del petróleo. 

Rusia se ha dado cuenta de que el resto del mundo depende completamente de sus exportaciones de combustibles fósiles. Debido a esta dependencia, así como a la conexión entre la combustión de combustibles fósiles y la fabricación de productos y servicios terminados, Rusia tiene un gran poder sobre la economía mundial.

Pocas personas en América y Europa se dan cuenta de que la economía mundial depende por completo de las exportaciones de petróleo, carbón y gas natural de Rusia. Esta dependencia puede verse de muchas maneras. Por ejemplo, en 2020, el 41% de las exportaciones mundiales de gas natural provenían de Rusia. El gas natural es especialmente importante para equilibrar la electricidad del viento y solar. 

Sin las exportaciones de gas natural de Rusia y sus afiliados cercanos, no existe posibilidad de suministrar exportaciones de gas natural adecuadas al resto del mundo.

El gasóleo, creado por el refino del petróleo, es otro producto energético que escasea, especialmente en Europa. El combustible diésel se utiliza para alimentar camiones y tractores agrícolas, así como muchos automóviles europeos. Un informe de Argus Media indica que los suministros rusos representan entre el 50% y el 60% de las importaciones marítimas de gasóleo  de Europa, que suman entre 4 y 6 millones de toneladas de combustible al mes. Probablemente sería imposible sustituir estas importaciones, utilizando suministros de otros sitios, sin aumentar el precio de estos combustibles importados hasta un nivel mucho más alto que el actual. Incluso entonces, los países de fuera de Europa se quedarían con un suministro de gasóleo insuficiente. 

El ataque de Rusia a Ucrania parece haber sido realizado por muchas razones. Rusia estaba claramente frustrada con la situación actual, con la OTAN cada vez más asertiva en la propia Ucrania, aunque Ucrania no es miembro de la OTAN. Rusia también es consciente de que, en cierto sentido, tiene mucho más poder sobre la economía mundial de lo que la mayoría de la gente se da cuenta, porque la economía mundial depende por completo de las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia. Las sanciones contra Rusia probablemente perjudicarán tanto o más a los países que las sancionan que a Rusia. 

Si las sanciones realmente hundieran a Rusia, el resultado tendería a empujar toda la economía mundial hacia el colapso, porque el resto del mundo depende mucho de las exportaciones de combustibles fósiles de Rusia. Existe una respuesta proporcional a la cantidad de energía "disipada": si se desea una mayor producción de bienes y servicios, se requiere más energía. Los cambios de eficiencia pueden ayudar un poco, pero los ahorros de eficiencia tienden a compensarse con las mayores necesidades energéticas del sistema más complejo necesario para conseguir estos ahorros.

Si los precios de la energía no suben lo suficiente, de alguna manera deberemos enfrentarnos a una situación con muy pocos combustibles fósiles. Es dudoso que las renovables duren mucho tiempo porque dependen de los combustibles fósiles para su mantenimiento y reparación. Si no se pueden conseguir precios más altos de la energía, existe una posibilidad significativa de que se vaya en la dirección de empujar a la economía mundial hacia el colapso. 

Vivimos hoy en un mundo con recursos energéticos per cápita cada vez más reducidos. Deberíamos ser conscientes de que estamos llegando a los límites de los combustibles fósiles y otros minerales que podemos extraer, salvo que de algún modo podamos encontrar la forma de conseguir que la economía tolere precios más altos. 

La reducción de las cantidades de energía disponible impulsará una reducción muy significativa del nivel de vida. Al mismo tiempo, desaparecerán programas como los planes de pensiones financiados por el gobierno y los planes de desempleo. Es probable que la electricidad sea intermitente y luego falle completamente. El comercio internacional se reducirá; las economías serán mucho más locales. El peligro al que nos acercamos es que los gobiernos, en todo el mundo, se colapsen o sean derribados por sus ciudadanos infelices. 

Nos han avisado de que llegaríamos a un período de tiempo con graves problemas energéticos. La economía mundial debería haberse dado cuenta de la importancia de los combustibles fósiles y la probabilidad de que la economía mundial se enfrentaría a problemas de agotamiento en la primera mitad del siglo XXI. El primero fue un discurso del contraalmirante Hyman Rickover en 1957. En este discurso, Rickover dijo:

Vivimos en lo que los historiadores podrían llamar algún día a la era de los combustibles fósiles. Con un alto consumo de energía va un alto nivel de vida. . . Una reducción del consumo de energía per cápita siempre ha supuesto en el pasado un declive de la civilización y una reversión a una forma de vida más primitiva. 

. . . es algo desagradable que, según nuestras mejores estimaciones, las reservas totales de combustibles fósiles recuperables a no más del doble del coste unitario actual probablemente se agoten en algún momento entre los años 2000 y 2050, si se tienen en cuenta los niveles de vida actuales y las tasas de crecimiento de la población.

Ya hemos llegado a esa situación. La guerra actual en Ucrania es quizás la primera consecuencia importante del nuevo orden que se está implantando en un mundo con mucha menos energía disponible.

 

lunes, 24 de enero de 2022

Balance del año 2021 (3) - La crisis energética global

El año 2021, se ha caracterizado por una escasez de carbón a nivel mundial. Por una parte, ha habido dificultades para aumentar la producción de carbón para satisfacer las necesidades crecientes de energía y, por otra parte, debido a los sobrecostes que está originando el pico del diésel en la extracción del carbón y también, aunque en menor medida, de los sobrecostes medioambientales.

El consumo de carbón representa el 48% de la energía primaria total consumida, seguido del petróleo (26%), del gas natural (12%), de la energía hidroeléctrica (7%), de las renovables (5%) y de la energía nuclear (2%). De ahí la gran importancia, desde el punto de vista energético, de la escasez de carbón.

Los principales consumidores de carbón en el mundo son la China (54% del consumo total), la India (12%), los Estados Unidos (6%), Japón (3%), la Federación Rusa, Indonesia, África del Sur y Corea del Sur (2% cada uno)

No se ha hablado mucho de ello, pero tanto la China como la India están sufriendo desde hace meses apagones eléctricos repetidos (estamos hablando de dos países que engloban al 35% de la población mundial y que son el primer y el segundo consumidor mundial de carbón). La falta de electricidad está afectando a la producción industrial china, y le está llevando a acaparar otros combustibles, principalmente gas natural, para montar un plan de choque de transición energética.

Entre tanto, Sudáfrica sufre apagones rotatorios por incapacidad de generar suficiente electricidad, también por falta de carbón. Paquistán se ve obligada a usar productos petrolíferos para generar electricidad al tiempo que ha tenido que parar su sector industrial porque no consigue comprar suficiente gas en el mercado internacional.

Como resultado de esta escasez de carbón, la competencia para acceder al gas natural ha aumentado, dando como resultado un aumento muy importante del precio del mismo. El gas se ha convertido en el sustituto natural del carbón térmico. Tanto la China como la India han aumentado su demanda. En España, el precio ha pasado de los 15 a 20 €/MWh de los años anteriores a unos 80 €/MWh en los últimos meses.


Por otra parte, al suministro de gas natural a Europa no está asegurado. Los países centroeuropeos dependen del gas natural ruso para su suministro, pero por motivos políticos (la posible invasión de Ucrania por parte de los rusos impide la inauguración del gasoducto Nord Stream 2: una infraestructura estratégica que tiene 1.200 kilómetros de largo y podría transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año). Alemania contaba con él para asegurarse el suministro energético tras eliminar 16 centrales nucleares.

En cuanto a la segunda fuente energética global, el precio del barril de petróleo Brent se sitúa por encima de los 80 dólares, unos precios que no se veían desde hace varios años. La reciente estrategia de la OPEP buscando reducir la oferta para aguantar el precio, le comienza a dar beneficios y contribuye a que los países productores vuelvan a recuperar su poder frente a los consumidores. La previsión es una gran volatilidad de los precios del petróleo, ya que en los últimos 15 años no se ha invertido suficientemente en la prospección de nuevos yacimientos, debido a la amenaza de nuevas regulaciones para disminuir el consumo de combustibles fósiles.


Nos encontramos, pues, ante la tormenta perfecta que puede desencadenar una nueva crisis, cuyo alcance aún se desconoce, pero que, a día de hoy, ya se deja sentir en los bolsillos de los ciudadanos. Y es que no hay más que ver que la factura eléctrica no para de crecer. Hay que tener en cuenta que el ciclo combinado es el que marca el coste marginal eléctrico y, por tanto, es el responsable de mantener la estabilidad de los precios de la red.

El alza en el precio de las materias primas no solo es exclusiva de la energía, sino que también se ha visto en otros activos como el aluminio o el cobre, que consumen mucha energía para su producción. Todo apunta a que más pronto que tarde tendremos que apretarnos el cinturón ante todas nuestras decisiones de compra.

lunes, 10 de enero de 2022

Resumen del año 2021 (2) - La crisis del diésel

Hemos comprobado que durante el año 2021 los gobiernos han insistido en que los motores de gasoil (diésel) son más contaminantes que los de gasolina y que, por tanto, los coches con motor diésel debían ir suprimiéndose. Esto es una verdad a medias, y como todas las verdades a medias, pueden hacer más daño que una mentira. Lo cierto es que los motores diésel son más eficientes que los de gasolina, y por eso emiten menos CO2 que los de gasolina. En ese aspecto, pues, no nos dicen la verdad. El problema con los motores diésel es que emiten más compuestos de nitrógeno y azufre, así como partículas, que contaminan el aire. Sin embargo, con los filtros catalizadores actuales, este problema queda muy disminuido. La conclusión final es que los motores diésel, sobre todo los más modernos, con un mantenimiento correcto, no contaminan más que los de gasolina. 

Así pues, ¿por qué tanta insistencia en la supresión de los coches con motor diésel? Por una razón muy sencilla: porque no hay diésel para todos, y el transporte de mercancías (camiones y barcos) consume gasoil. Y el transporte de mercancías es prioritario. 

En el gráfico podemos ver la producción mundial de gasoil, y observaremos que esta producción tuvo un máximo en 2018, donde se alcanzó los 26 millones de barriles diarios, mientras que actualmente sólo se producen 23 millones. 



¿Cuál es la razón de esta baja tan importante de la producción de gasoil para motores diésel? La razón la podemos encontrar en que las compañías petrolíferas han dejado de invertir, desde hace más de diez años, en la búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo. Esto hace que no haya demasiados nuevos yacimientos de petróleo crudo, y los yacimientos existentes, por ley de vida, rinden menos que antes. El resultado es que la producción de petróleo crudo está disminuyendo desde 2016, donde fue de 75 millones de barriles diarios, llegando a la producción actual de 60 millones. 



Vemos en el gráfico que, desde el año 2009, a las estadísticas se añaden los NGL (Líquidos del Gas Natural, que son hidrocarburos líquidos o licuados recuperados de plantas de separación de gas e instalaciones de procesamiento de gas), y otros productos de petróleo primario (materias primas de refinería + aditivos/oxigenados + otros hidrocarburos). En 2021 se han producido 9 millones de barriles diarios de NGL y 1,5 millones de otros productos. A pesar de esto, el total de petróleo primario producido ha ido disminuyendo desde el año 2016 (85 millones de barriles diarios) hasta ahora (70 millones de barriles diarios). Una bajada muy significativa. 

Los líquidos de gas natural (NGL) son componentes del gas natural que se separan del gas en forma de líquidos. Esta separación se produce en una instalación ubicada en el mismo campo de extracción del gas o en una planta de procesamiento de gas, mediante absorción, condensación u otros métodos. Existen varios tipos de líquidos de gas natural y tienen muchas aplicaciones. 

Los líquidos de gas natural son valiosos como productos separados, siendo rentable eliminarlos del gas natural. Los líquidos se extraen primero del gas natural y después se separan en diferentes componentes. Los líquidos de gas natural son hidrocarburos. Un hidrocarburo es una molécula compuesta exclusivamente de carbono e hidrógeno. Como hidrocarburos, los NGL pertenecen a la misma familia de moléculas que el gas natural y el petróleo crudo. 

El problema es que, por lo general, los NGL son hidrocarburos de cadena corta, lo que no les hace buenos para producir gasóleo, que es una mezcla de hidrocarburos de cadena larga. De modo que la bajada de producción de petróleo crudo, que parece que va a seguir, ya que no se invierte en la prospección de nuevos yacimientos, es la verdadera causa de la disminución de la producción de gasóleo para motores diésel. 

Iremos cambiando nuestros coches diésel por coches de gasolina. Será mucho más difícil cambiar el gasóleo por el transporte de mercancías (barcos y camiones), lo que colapsará (ya empieza a hacerlo) este tipo de transporte. Y, sin un transporte eficiente de mercancías, el sistema de vida actual empezará, más pronto que tarde, a tambalearse.

Datos de JODI-Oil

sábado, 8 de enero de 2022

Resumen del año 2021 (1) - El cambio climático

Aparte de la Covid, el año 2021 ha sido protagonista de muchos hechos que, si nos proyectamos en el futuro, tienen probablemente más importancia que la pandemia. La pandemia, con todo su séquito de muertes y de desgracias, quedará, en unos años, como una anécdota. Otros hechos, en cambio, están dibujando un futuro, no nos atrevemos a decir más negro, pero sí muy distinto al que hemos vivido hasta ahora. Los podemos resumir en el cambio climático, los problemas de la cadena de suministros, el pico del diésel, la crisis energética y el problema de los materiales por la transición energética. 

Empezaremos por el cambio climático. La concentración de CO2 en la atmósfera ha seguido aumentando. La media del año 2021 ha sido de 416,5 ppm (partes por millón), con un crecimiento de 2,2 ppm respecto al año anterior. En 1959 la concentración era de 316 ppm, lo que quiere decir que, desde entonces, ha aumentado en 100 ppm, un aumento del 31%. El ritmo de aumento anual medio ha ido aumentando de 0,7 a 2,5 ppm.



 

Aún no han salido los datos correspondientes al pasado mes de diciembre, por lo que consideramos la temperatura global del año 2021 de enero a noviembre. El año 2021 no ha sido, globalmente hablando, un año tan cálido como en los años 2019 y 2020, pero con una anomalía de + 0,85ºC respecto al período de referencia (1901-2000), ha sido el quinto año más cálido de la serie histórica. En el gráfico puede verse el salto que ha habido desde 2015. Estos datos son de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) 

Desde 1970, la temperatura media global ha aumentado de 0,9 ºC, a una velocidad de +0,18 ºC por década. 




¿Cuál ha sido la consecuencia de ese aumento de las temperaturas? Cada vez ocurren más fenómenos climáticos extremos. Los más importantes del año 2021 han sido:

A nivel nacional, recordaremos la borrasca Filomena, que colapsó el centro de España durante una buena semana debido a las fuertes nevadas, seguidas de un frío muy intenso. Fue la borrasca de nieve más fuerte en la península desde 1971. Hubo 7 muertos. Tras Filomena siguió una ola de frío de dos semanas y que dejó récords de temperaturas mínimas, como en Teruel con -21ºC o en Toledo, con -13°C. Incluso en Molina de Aragón el mercurio llegó a descender hasta -25,2 °C.

En febrero, la gran nevada en Texas, una gigantesca tormenta de nieve que afectó al sur de EEUU y que dejó a más de 20 muertos y millones de personas sin electricidad. Texas registró las temperaturas más bajas desde hacía más de 30 años, llegando a los -18 ºC 

En julio, las inundaciones en el centro de Europa. Del 14 al 15 de julio de 2021, cayeron fuertes precipitaciones en el oeste de Alemania y los vecinos Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Según el servicio meteorológico alemán, algunas de las regiones afectadas no habían registrado precipitaciones de esa magnitud desde hace más de cien años. Hubo 230 muertes.



La ola de calor en el oeste de Norteamérica de 2021, que fue una ola de calor extremo y continuado en el oeste de Norteamérica que afectó gran parte del noroeste del Pacífico y el oeste de Canadá a finales de junio de 2021, estableciendo en Canadá el récord de calor, +49,6ºC. Se calcula que hubo 850 muertes debido al calor.

En China las inundaciones dejaron más de 300 muertes también en julio. En la ciudad de Henan se recogieron hasta 617 litros por metro cuadrado de lluvia en un solo día, que es lo que normalmente cae en un año y las fuertes lluvias y desbordamientos afectaron a más de un millón de personas.

A mediados de noviembre, unas lluvias intensas causan estragos en la provincia canadiense de Columbia Británica. Varias zonas de la provincia rompieron récords de precipitaciones. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra dejaron a miles de personas sin electricidad y muchas comunidades tuvieron que ser evacuadas.

En otoño se registraron 'Medicanes' (de Mediterráneo y hurricane), que son ciclones con características tropicales en otoño, y que hasta ahora eran muy raros en el Mediterráneo. Por ejemplo, el ciclón Apollo a su paso por Sicilia en octubre, que dejó tormentas con fuertes vientos e inundaciones, puesto que en pocas horas se recogieron 150 litros por metro cuadrado. El ciclón, que dejó víctimas mortales a su paso, presentó un aspecto similar al de un ciclón tropical e incluso desarrolló un ojo.

Pocas semanas después en Baleares, la persistente borrasca Blas no alcanzó la categoría de Medicane, pero sí adquirió ciertas características tropicales en el sur de Mallorca. Blas dejó durante más de una semana el triple de las precipitaciones normales en el archipiélago en este mes.

Uno de los últimos fenómenos del año en España han sido las abundantes precipitaciones que dejaron inundaciones durante el río Ebro. Las recientes inundaciones en Navarra con la crecida del río Ebro estuvieron causadas por las fuertes nevadas de diciembre en la cabecera del río y sus afluentes y el rápido deshielo al subir las temperaturas posteriormente. Se trata de un episodio sin precedentes en los últimos 50 años.

En resumen, tanto la concentración de CO2 como las temperaturas globales han seguido aumentando. Se están cumpliendo con las previsiones que pronosticaban que, con el aumento de las temperaturas globales, los fenómenos climáticos serían cada vez más extremos. Desgraciadamente, el año 2021 no ha sido más que un primer paso hacia un clima cada vez más descontrolado.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

La extensión del hielo marino antártico

El pasado 30 de agosto la extensión de hielo marino antártico parece haber llegado a su máximo invernal, con una extensión de 18,80 millones de km2.

Contrariamente al polo norte, donde la tendencia de la extensión del hielo marino está claramente a la baja, en el antártico se aprecia una ligera tendencia al aumento, aunque, estadísticamente, esta tendencia no es significativa.

La diferencia entre ambos polos es que el polo norte se encuentra en el mar, rodeado de tierra, mientras que el polo sur se encuentra en un continente rodeado de mar. Algunas de las posibles explicaciones para el aumento del hielo marino de la Antártida son:

Una teoría dice que las aguas oceánicas más cálidas son más efectivas para derretir las lenguas de los glaciares de hielo terrestres antárticos que sobresalen en el mar. El exceso resultante de agua dulce aumenta el punto de congelación del agua salada circundante, permitiendo que se forme más hielo.

Otra teoría es que los vientos que rodean la Antártida son cada vez más fuertes, en parte debido al agujero en la capa de ozono, y empujan el hielo cada vez más lejos del continente, lo que permite que hielo adicional tome su lugar más cerca de las costas heladas de la Antártida.

Una tercera teoría es que, dado que el aire más cálido puede retener más vapor de agua, es probable que haya más lluvia y nieve cayendo sobre el Océano Austral. Eso también podría disminuir la salinidad del océano cerca de la superficie, aumentando los niveles de hielo marino.

La realidad es probablemente una combinación de lo anterior.





La extensión del hielo marino ártico

La extensión del hielo marino del polo norte parece haber llegado a su mínimo anual el pasado 13 de setiembre, con un valor de 4,703 millones de km2.

Después de un verano fresco y tormentoso, la extensión mínima de este año ha sido una de las más altas de la última década.

La tendencia anual sigue siendo muy a la baja, con una disminución de 81.200 km2/año.





martes, 30 de marzo de 2021

Máximo invernal de extensión del hielo marino ártico

El pasado día 11 de marzo se alcanzó la máxima extensión del hielo marino ártico, con 14,865 millones de km2. La tendencia es a perder 41.500 km2 anuales de extensión máxima desde que se comenzaron las medidas por satélite, en el año 1978.

Esta tendencia a la disminución de la extensión máxima del hielo ártico ha disminuido en los últimos años. En efecto, desde el año 2015 hasta el año 2020, la disminución media ha sido de 20.500 km2/año.