jueves, 17 de diciembre de 2015

Causas de la miniglaciación jurásica


Mientras que los orígenes de períodos cálidos durante el Jurásico (hace 201-145 millones de años) están bien investigados, hasta ahora no se comprendían los mecanismos que estaban detrás de los cambios en los períodos más fríos. A menudo se utilizan explicaciones basadas en los niveles de CO2 para explicar este tipo de cambio, pero este tipo de explicación no podía ser utilizada en el caso de uno de los grandes cambios durante el Jurásico, en el que hubo un enfriamiento del agua de mar de 10 ºC. Nos referimos al Jurásico Medio, hace unos 174 millones años, en el llamado 'Laurasia Seaway', un área que conecta el Océano Tetis entre África actual, Europa y Asia hasta el mar boreal en la zona ártica, a través del ex corredor de Viking entre la corriente de Noruega y Groenlandia. Este enfriamiento se conoce como la miniglaciación jurásica.


Un estudio recientemente publicado, Jurassic Climate Mode governed by Ocean Gateway, da una nueva explicación de la causa de esta miniglaciación jurásica.

El levantamiento del Mar del Norte, una área de aproximadamente 1.000 kilómetros de diámetro centrada en el Mar del Norte actual, obstruyó una corriente de agua de mar que fluía hacia el norte a través del Corredor Vikingo, lo que redujo fuertemente el transporte de calor a la región del Ártico.

Por otra parte, las aguas frías del Ártico fueron capaces de ejercer influencia en áreas tan al sur como el norte de España actual.

El principal cambio de clima que los nuevos patrones de corrientes que se produjeron tuvo fuertes repercusiones en la fauna local, como lo indican los cambios documentados en la distribución de fósiles de invertebrados.

Esta hipótesis encaja bien con otros cambios en la temperatura documentados desde la región del Ártico.



a) El mapa muestra la conexión entre la parte ecuatorial del océano Tetis y el mar boreal a través del canal de Laurasia; este último incluye el Corredor de Viking que tenía varios cientos de kilómetros de anchura. Las flechas rojas marcan las paleocorrientes generalizadas

(b) Detalle de la paleogeografía del canal de Laurasia (Laurasia Seaway) con la región afectada por el domo del Mar del Norte según lo determinado por el límite exterior generalizada del subcrop Toarciense. Las flechas marrones representan el suministro / transporte siliciclástico de sedimentos en relación con el levantamiento domal. Los puntos de muestreo están numerados e identificados por estrellas (Cuenca Hébridas (I, Escocia), Cuenca Cleveland (II; Inglaterra), Cuenca Swabo Franconia (III; Alemania) y cuencas lusitanas (IV; Portugal) y vasco-cantábrica (V; España)). SNS, cuenca del Mar del Sur del Norte, W, Cuenca Wessex.


miércoles, 28 de octubre de 2015

¿Un fenómeno El Niño más importante que el de 1998?


Cada dos a siete años, una zona inusualmente cálida del agua, a veces 2 a 3 ºC superior a la normal, se desarrolla en todo el Océano Pacífico oriental tropical para crear un evento natural el cambio climático a corto plazo. Esta condición cálida, conocida como El Niño, afecta el medio ambiente acuático local, pero también estimula los patrones climáticos extremos en todo el mundo, desde las inundaciones en California a las sequías en Australia. 

Este invierno, el evento El Niño 2015-16 será mejor observado desde el espacio que cualquiera de los anteriores.


Este año de El Niño ya es fuerte y parece probable que iguale o supere el evento de 1997-1998, el más fuerte desde que se tienen mediciones. Todos los satélites de la NASA que orbitan las misiones de observación terrestre actuales fueron lanzados después de 1997. En las últimas dos décadas, la NASA ha hecho enormes progresos en la recolección y análisis de datos que ayudan a los investigadores a entender más sobre la mecánica y los impactos globales de El Niño.

Muchos satélites de la NASA observan factores ambientales que se asocian con la evolución de El Niño y sus impactos, incluyendo la temperatura superficial del mar, la altura de la superficie del mar, las corrientes superficiales, los vientos atmosféricos y color del océano. El satélite Jason-2 mide la altura de la superficie del mar, lo cual es especialmente útil para cuantificar el calor almacenado y liberado por los océanos durante años de El Niño.

Vemos en la figura que este año la altura de la superficie del mar en la zona es bastante mayor que la medida en 1997, lo que puede indicar que el calor almacenado en esta zona del océano es mayor que la del último gran episodio de El Niño.


lunes, 12 de octubre de 2015

La guerra de Siria y el cambio climático


En un artículo publicado en el mes de marzo, titulado Climate change in the Fertile Crescent and implications of the recent Syrian drought, se estudia la sequía que asoló la región de Siria durante los años 2007 a 2010, y se llega a las siguientes conclusiones:

- esta sequía fue la peor desde que se tienen registros instrumentales, y causó una disminución importante y generalizada en las cosechas, lo que dio lugar a emigraciones masivas de familias campesinas hacia las ciudades.
- Siria es un país con políticas agrícolas y medioambientales poco sostenibles, por lo que esta sequía tuvo un efecto catalítico que condujo a desórdenes políticos.
- es muy probable que esta sequía se deba al cambio climático provocado por la actividad humana.

La tendencia de las precipitaciones, temperatura y presión al nivel del mar de los últimos cien años, junto con los modelos climáticos, sugieren con fuerza que, como consecuencia de la actividad humana, principalmente debido a la emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, la probabilidad de sequías persistentes en esta región ha aumentado mucho. La probabilidad de que ocurran sequías de tres años de duración, como la de los años 2007 a 2010, es de dos a tres veces mayor que la variabilidad natural. De donde se llega a la conclusión que la influencia humana en el sistema climático es una de las causas principales del actual conflicto sirio.

El gobierno sirio hubiera podido hacer frente a la consecuencias sociales de la emigración masiva de campesinos hacia las ciudades si no hubiera sido que su producción de petróleo estaba disminuyendo, a la vez que aumentaba el consumo interno, lo que disminuyó también los recursos del estado. Mientras estos recursos eran importantes, se utilizaron para subvencionar los productos básicos y las compras de material agrícola, lo que condujo a un aumento importante de la población siria.



En el artículo se muestra que la disminución reciente en las precipitaciones de Siria es una combinación de la variabilidad natural del clima y de una tendencia a largo plazo, y que la severidad de la sequía observada es altamente improbable sin esta tendencia a largo plazo.

Los cambios en las precipitaciones de Siria están ligados al aumento de la presión al nivel del mar en el Mediterráneo oriental, que también muestra una tendencia a largo plazo. También ha habido una tendencia a largo plazo de aumento de las temperaturas, que también ha contribuido a la disminución de la humedad del suelo.


(A) Precipitación media área de Siria durante los seis meses de invierno (media de noviembre-abril), utilizando datos CRU3.1 cuadriculada.
(B) CRU temperatura anual cerca de la superficie (el sombreado rojo indica la persistencia reciente por encima de lo que sería normal a largo plazo).
(C) Índice de Severidad Palmer de Sequía (Palmer Drought Severity Index – PDSI) anual, auto-calibrado.
(D) Población total de Siria.

No hay ninguna causa natural que explique estas tendencias a largo plazo, mientras que el aumento de la temperatura y la disminución de las precipitaciones son coherentes con los modelos que estudian la respuesta al aumento de los gases de efecto invernadero. Es más, los modelos señalan un aumento mayor en el futuro de las temperaturas y una mayor disminución de las precipitaciones en el Mediterráneo oriental, lo que no puede más que agravar los problemas actuales.

En resumen, la guerra de Siria y su corolario de emigraciones masivas se deben, muy probablemente, al cambio climático provocado por las actividades humanas, agravado por la disminución de los recursos del estado derivados del petróleo, y es posible que no sea más que un preludio del futuro que nos espera.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

La extensión del hielo marino antártico


Según los datos de la Universidad de Colorado Boulder, el hielo marino antártico alcanzó su máxima extensión anual el pasado 5 de setiembre, con un valor de 18,54 millones de km2.

Al contrario que en el Ártico, el hielo marino antártico aumenta:

ú       En la década 1980-1989, el promedio de la extensión máxima anual fue de 18,6 millones de km2.

ú       En la década 1990-1999, este promedio fue de 18,8 millones de km2.

ú       En la década 2000-2009, fue de 18,9 millones de km2.

ú       En el período 2010-2015, el promedio de la extensión máxima anual fue de 19,3 millones de km2.


Extensión del hielo ártico


Salvo sorpresas en las mediciones de los próximos días, según los datos de la Universidad de Illinois Urbana Champaign, la extensión de hielo ártico llegó a su mínimo anual el pasado día 8 de setiembre, con un valor de 3,09 millones de km2.

Según los datos de la Universidad de Colorado Boulder, esta extensión mínima del hielo ártico también se produjo el 8 de setiembre, con valor de 4,34 millones de km2.

La diferencia entre los datos de ambas universidades es debida a la definición de la concentración de hielo en el agua para considerar si es hielo o no, pero en ambos casos las tendencias son las mismas.

La extensión mínima del hielo ártico ha experimentado una disminución importante desde que se realizan las medidas por satélite. Tomando los datos de la Universidad de Illinois UC:

- En la década 1980-1989, el promedio de la extensión mínima fue de 5,2 millones de km2.

- En la década 1990-1999, este promedio fue de 4,8 millones de km2.

- En la década 2000-2009, el promedio fue de 4,0 millones de km2.

- De 2010 a 2015, el promedio de la extensión mínima ha sido de 3,1 millones de km2.

Según los datos de la Universidad de Arizona:

-      1980-1989 = 7,0 millones de km2

-      1990-1999 = 6,4 millones de km2

-        2000-2009 = 5,5 millones de km2

-      2010-2015 = 4,5 millones de km2





lunes, 14 de septiembre de 2015

Las emisiones de CO2 de 2014


BP ha publicado su Statistical Review of World Energy Report 2015 en el que, entre otros muchos datos, calcula las emisiones de CO2 debidos a la combustión de combustibles fósiles.

Estas emisiones están calculadas con las siguientes bases:

Petróleo: 73.300 kg de CO2/TJ
Gas: 56.100 kg de CO2/TJ
Carbón: 94.600 kg de CO2/TJ


Con estas bases de cálculo, las emisiones del año 2014 han sido de 35.499 millones de toneladas, un 0,5 % superior a las emisiones de 2013 y un 56 % superior a las emisiones del año 1990.

El primer emisor es la China, con un 27 % de las emisiones totales, seguida de los Estados Unidos, con un 17 %.



jueves, 3 de septiembre de 2015

El Dryas Reciente a nivel global


Durante el Dryas Reciente, hace 12.000 años, se produjo un cambio climático abrupto. En un reciente artículo, Ancient cold period couldprovide clues about future climate change, se muestra que este cambio ocurrió rápidamente en las latitudes del norte, pero de manera mucho más gradual en las regiones ecuatoriales, un descubrimiento que podría ser importante para comprender y responder a futuros cambios climáticos.

El Dryas Reciente fue un período de enfriamiento que se inició cuando la Corriente del Atlántico Norte dejó de circular. Esta parada en la circulación oceánica fue la causa de que el hemisferio norte de la Tierra sufriera un enfriamiento notable, con temperaturas en Groenlandia que cayeron en aproximadamente 10 ºC en menos de una década.

Este evento también fue la causa de que las precipitaciones disminuyeran en lugares tan lejanos como Filipinas. Sin embargo, mientras que las temperaturas en Groenlandia respondieron rápidamente a la parada corriente oceánica y a su posterior reinicio 1.000 años más tarde, llevó cientos de años para que las lluvias en Filipinas se vieran afectadas y se recuperasen posteriormente.

Es como si la temperatura en Groenlandia fuera como una pequeña nave que se puede parar y dar vuelta rápidamente a causa de la influencia del hielo marino en la región, mientras que la precipitación en los trópicos es como un gran barco que tarda mucho tiempo para corregir el rumbo.

Los cambios en la temperatura y las precipitaciones están vinculados a una causa común: la desaceleración de las corrientes oceánicas en el Atlántico Norte, que afectan el clima y la temperatura a medida que avanza el agua caliente desde el Golfo de México hacia el Ártico. A medida que el mundo se fue calentando después de la última edad de hielo, los glaciares se derritieron y el agua de los mares del norte se diluyó con agua dulce. El cambio resultante en la densidad del agua del océano interrumpió la corriente, modificando el clima y causando un periodo de enfriamiento global.

Este nuevo estudio concluye que estos cambios no se producen o se recuperan al mismo ritmo en todo el planeta, como se había asumido previamente.

Comprender la relación entre la temperatura y la precipitación a raíz del cambio climático es particularmente importante, ya que puede darnos idea bastante precisa de lo que podría suceder si las capas de hielo del planeta continúan perdiendo masa y añadiendo agua dulce al Atlántico Norte.

Cueva en la que los autores del artículo obtuvieron la estalagmita objeto del estudio

Los investigadores descubrieron cómo las lluvias en Filipinas se vio afectada por el evento del Dryas Reciente mediante el análisis de minerales depositados en una estalagmita que crece desde el suelo de una cueva en el Parque Nacional del Río Subterráneo de Puerto Princesa en Palawan. Encontraron que se tardó más de 550 años para que las condiciones de sequía llegaran a alcanzar su máximo punto en la región, y cerca de 450 años para volver a los niveles después de que la Corriente del Atlántico Norte comenzara a circular de nuevo. El registro sugiere que las precipitaciones fueron un 25 % más bajos que los niveles actuales durante una ola de frío.

Luego compararon estos resultados con los datos de núcleos de hielo previamente publicados. Según estos registros, se tardó una década o menos para que las temperaturas en Groenlandia cayeran unos 10 ºC una vez la corriente se colapsó, y cerca de 40 años para recuperarse después de que se reiniciara.

Modelos computacionales de la temperatura y la precipitación Younger Dryas también proporcionaron información sobre el papel del hielo marino en el cambio brusco de temperatura de Groenlandia.


El hielo marino alrededor de Groenlandia actúa como un "interruptor", causando que esa región responda más rápidamente que el resto del planeta. Esto es así porque el aire queda aislando del calor almacenado en el océano profundo.

La comprensión de los patrones y mecanismos de la respuesta climática a eventos de cambio climático abrupto como el Dryas Reciente tiene importantes implicaciones para futuros cambios climáticos. Está demostrado que los cambios recientes en el Atlántico Norte han causado cambios climáticos en todo el mundo. Por lo tanto, el Dryas Reciente podría ser un posible escenario para futuros cambios que pudieran ocurrir bajo el cambio climático antropogénico actual.

Bajo el calentamiento global, el debilitamiento de la Corriente del Atlántico Norte puede afectar los patrones de cambios climáticos regionales, y el conocimiento de lo que sucedió durante el Dryas Reciente proporciona un marco para los cambios que podríamos esperar que se produzcan.

El análisis de los datos instrumentales para el siglo XX sugiere que un enfriamiento brusco del Atlántico Norte en la década de 1960 estuvo acompañado de cambios en todo el mundo en los climas regionales de verano, y un estudio reciente indica que la Corriente del Atlántico Norte ya se está desacelerando.

Una implicación importante de este estudio es que si hay una marcada reducción en la Corriente del Atlántico Norte en el futuro, los efectos serán detectables en las temperaturas del norte del Océano Atlántico en cuestión de décadas, mientras que tardará siglos para detectar la señal en el hidroclima tropical. Este retraso también se extiende al período de recuperación, donde los cambios en hidroclima tropical continuarán mucho después de la Corriente del Atlántico Norte y las temperaturas del Atlántico se recuperen, retrasando así el retorno a las condiciones normales para una gran parte del planeta.

La síntesis de los datos paleoclimáticos y la comparación con simulaciones de modelos climáticos aumenta nuestra confianza en los efectos previstos del cambio climático global sobre la Corriente del Atlántico Norte en el futuro.

Por último, la lenta recuperación al final del Dryas reciente observada en Palawan y otros lugares fuera del océano Atlántico Norte, permite una nueva utilización de los registros de los núcleos de hielo de Groenlandia como indicadores de la rapidez a la que se manifiestan los fenómenos climáticos a nivel mundial debidos a cambios en la Corriente del Atlántico Norte.